La comunicación es una herramienta fundamental para los líderes que desean alcanzar los objetivos de sus organizaciones. Según Gize Cárdenas, coach experta en comunicación estratégica y liderazgo, “comunicar va mucho más allá de hablar: es crear puentes” que permitan conectar con un propósito.
En la actualidad, liderar no significa únicamente dar instrucciones, “sino movilizar personas, ideas y emociones”. Cárdenas agrega que “un líder que sabe comunicar no se limita a decir lo que debe decir, sino que logra que los demás se conecten con un propósito. Quien da instrucciones puede lograr cumplimiento, pero quien comunica con claridad y empatía moviliza voluntades”.
Para muchos, este enfoque del liderazgo está vinculado con la humanización. Sin embargo, Cárdenas aclara que humanizar no es sinónimo de debilidad. “Es liderar desde la conciencia. Es dejar de esconderse detrás del cargo y permitirse conectar con el otro desde la empatía, sin perder el rumbo ni los resultados”.
La coach, certificada como Chief Happiness Officer, sostiene que humanizar el liderazgo permite que el líder “sea firme, pero también humano. Que pueda corregir, pero sin apagar al otro”.
“Cuando un líder se muestra real, no perfecto, el equipo se activa, confía y responde mejor. Humanizar el liderazgo es liderar con presencia, empatía y conciencia. Es demostrar que la autoridad no reside en el título, sino en la capacidad de influir positivamente desde la autenticidad”, afirma Cárdenas, una de las expositoras del evento “Liderando desde la influencia y el bienestar“, organizado por Healthcare Summit Series.
Errores comunes
Entre los errores más frecuentes que cometen los líderes al comunicarse con sus equipos o al interactuar con otros líderes o sus stakeholders, está hablar desde la posición y no desde la intención. “Es decir, asumir que por el hecho de ser líder, lo que se dice será entendido y aceptado automáticamente”.
Otro error habitual es no escuchar con curiosidad, sino con prejuicio, listos para cuestionar y juzgar, en lugar de profundizar y descubrir qué hay más allá. Cárdenas también menciona el “descuido de los silencios, los gestos, el timing: lo que no se dice también comunica”.
Un aspecto que entorpece la comunicación efectiva, según la experta, es “el uso excesivo de jerga o de racionalidad, olvidando que las personas se mueven por emoción, no por datos. A veces, el exceso de información apaga lo más importante: el sentido”.
Comunicar con propósito
Para ser un líder comunicador efectivo, es imprescindible el autoconocimiento. “Proyectar valor es hacer visible lo invisible: tu experiencia, tu forma de pensar, tu visión, tu capacidad de aportar”, destaca Cárdenas.
Afirma que “todo comunica: desde cómo cuentas lo que haces hasta cómo reaccionas ante un desafío”. Por tanto, “no se trata de sonar grandilocuente ni de venderse todo el tiempo, sino de hacer tangible aquello que muchas veces pasa desapercibido”.
Los líderes deben comenzar por definir su mensaje clave: ¿qué quieres que recuerden de ti? Luego, identificar sus espacios de influencia, tanto formales como informales; compartir su proceso, no solo el resultado, y, por último, construir redes. “La visibilidad no se trata de brillar en solitario, sino de participar activamente en las conversaciones que importan, dentro y fuera de su industria”.
También es importante cultivar la curiosidad constante, la introspección, la claridad de visión y la valentía para mostrarse sin máscaras. Además, deben desarrollar la capacidad de hacer preguntas poderosas y de construir comunidad. “Un referente no es solo quien sabe mucho, sino quien inspira a otros a pensar diferente, a elevar su estándar y a actuar con propósito. La influencia real nace de la autenticidad sostenida en el tiempo”.
Cárdenas precisa que “ser buen comunicador no es un talento innato, sino una decisión consciente. Todos tenemos una voz, aunque a veces la hayamos silenciado por miedo, juicio o costumbre”.
“La buena noticia”, añade, “es que comunicar se aprende. Se comienza por escucharse sin crítica, por atreverse a expresarse con intención y por comprender que tu voz tiene valor, aunque no suene como la de nadie más. Tu autenticidad es tu mejor recurso”.











