El mundo está convulso. Hay demasiado frentes bélicos abiertos. La paz pende de un hilo (si es que existe en algunos lares). Se está peleando en Medio Oriente. Rusia y Ucrania siguen en una guerra de desgaste.
Israel sigue defendiéndose de Hamás, Hezbollah y también de Irán. Estados Unidos ha dado su ayudita. Los hutíes de Yemen insisten.
Siria aún hierve. India y Pakistán no acaban de ponerse de acuerdo respecto a Cachemia. Sudán sigue en guerra civil. Myanmar es un infierno en calma aparente. Hay que darle seguimiento a Taiwán y a China y las tensiones entre las Corea.
En este contexto, además del riesgo de las pérdidas de vidas, está la otra víctima: la economía. Y es más relevante cuando se mira al pasado reciente y se encuentran los efectos de la pandemia del covid-19. En todo caso, la recuperación de la economía está “en veremos” con esta realidad.











