El trabajo de precios de transferencia exige colaboración entre el asesor y el representante de la empresa que contrata el trabajo. Para que un análisis sea robusto y confiable se deben conjugar dos elementos: el conocimiento de la empresa que aporta su representante o representantes (porque a veces se requiere levantar información de más de una persona), y el conocimiento de como aplicar la metodología de precios de transferencia, que aporta el asesor.
Cuando se da esta combinación es posible explorar todas las formas posibles para identificar una comparable. La normativa vigente de precios de transferencia requiere priorizar las comparables internas, aquellas que se obtienen a través del propio cliente.
Estas comparables puede obtenerse de operaciones idénticas o similares (cuyas diferencias, si existieren, se puedan ajustar) a la que se analiza, pero realizadas por el cliente con un tercero. ¡Comparación perfecta! También es posible obtenerlas de operaciones que realiza la contraparte de nuestro cliente con un tercero. Este caso es mucho menos probable dado que, como la información no es pública, la mayoría prefiere no divulgarla. Al haber un tercero involucrado en este tipo de comparables, se asume que, a la hora de fijar el precio, margen o remuneración, interviene la mano invisible del mercado, en donde cada parte de la transacción trata de maximizar su rentabilidad.
Cuando existen ciertas diferencias entre dichas comparables es necesario verificar si se pueden ajustar, o bien, obtener más de una comparable, de manera que al aplicar el rango intercuartil se suavicen las diferencias. Mientras menos intervenga el asesor en la muestra de comparables, más confiable es el rango intercuartil.
Resulta que, al tratar de eliminar las diferencias que afectan la comparabilidad, se puede alterar el resultado y la muestra dejaría de ser confiable. Eso nos lleva a la necesidad de buscar otras alternativas de comparables que, al utilizarlas en otros de los métodos de análisis disponibles, aunque fuere un análisis más indirecto, puedan, a su vez, ser más confiables.
En la identificación de este tipo de comparables, el cliente tiene un rol activo, ya que conoce las operaciones del día a día y puede confirmar si existe y si es posible obtener ciertas informaciones. En este proceso, el rol activo el asesor es hacer preguntas que apunten a obtener informaciones que permitan la aplicación de algunos de los métodos de precios de transferencia, tratando de ir de lo más específico a lo más general.
La clave de cualquier análisis de precios de transferencia es ver qué tan bien se pueda documentar el proceso de identificación de comparables, de forma que queden muy explícitamente las razones para elegir unas sobre otras. El resultado debe ser una sorpresa tanto para el cliente como para el asesor, debido a que, al aplicar la metodología que disponen las normativas, ninguno es partícipe del resultado.
Cuando se agota un árbol de decisiones para identificar comparables internas sobre las externas, ir del método más directo al más indirecto, y describir muy bien los factores de comparabilidad, se va construyendo el camino que conduce a los resultados del análisis, que en resumidas cuentas indicará si la operación analizada cumple o no con el principio de plena competencia.
A pesar de eso, la autoridad tributaria puede realizar sus propios análisis que, con suerte, pueden llegar a resultados coincidentes bajo circunstancias similares; esto es disponibilidad de información y una buena aplicación de la metodología.










