La calificadora internacional Moody’s mejoró el pasado viernes las calificaciones de emisor a largo plazo en moneda local y extranjera del Gobierno dominicano y las calificaciones de la deuda sénior no garantizada a Ba2 desde Ba3, cambiando la perspectiva de positiva a estable.
Al respecto, el presidente de República Dominicana, Luis Abinader, destacó la importancia del cambio en la calificación del país debido al efecto positivo que tiene sobre las tasas de interés y la inversión extranjera directa.
Fue durante su participación en LA Semanal, en el Palacio Nacional, donde afirmó: “La calificación de Moody’s debería llenarnos de orgullo, porque no solo evalúa la economía dominicana, sino la parte institucional”. En ese sentido, resaltó la importancia de la gestión gubernamental eficiente que contribuye a la mejora en la calificación país.
Si bien Abinader admitió que República Dominicana ha crecido por debajo de lo estimado este año, afirmó que ha roto récords en inversión extranjera directa, superando los ingresos del año pasado.
De acuerdo con el Banco Central dominicano, la inversión extranjera directa (IED) alcanzó los US$2,892.8 millones en los primeros seis meses de 2025, equivalente a un incremento del 15.3% respecto al mismo período del año anterior.
Moody’s sobre RD
Moody’s detalla que la mejora en las calificaciones a Quisqueya refleja las altas tasas de crecimiento sostenidas y la diversificación económica, que mejoran los niveles de ingresos y la fortaleza económica general. Esto, combinado con las recientes mejoras en la calidad institucional y los marcos de políticas del país, y un historial de estabilidad política y cohesión social, refuerzan la resiliencia del soberano a los shocks, indica la calificadora.
Asimismo, precisa que la posición externa del país también ha mejorado, “respaldada por una sólida inversión extranjera directa, ingresos por turismo y remesas”, los cuales mitigan su exposición a los riesgos de vulnerabilidad externa.
La perspectiva estable, según Moody’s, equilibra estas fortalezas crediticias con desafíos fiscales estructurales, incluida una base de ingresos estrecha, una débil asequibilidad de la deuda y una alta exposición a la moneda extranjera.












