Las medidas implementadas por las autoridades para mejorar el tránsito en Santo Domingo fueron oportunas en su calendario: iniciaron durante el período de vacaciones, permitiendo que la ciudadanía se adaptara antes del regreso a clases, cuando históricamente el flujo vehicular se intensifica.
Esta estrategia buscaba mitigar el impacto del reinicio escolar, que suele convertir las principales vías en verdaderos embudos urbanos. Sin embargo, aunque es prematuro evaluar su efectividad total, los primeros días del nuevo ciclo escolar han demostrado que los tapones persisten.
Las avenidas clave siguen congestionadas en horas pico, y el transporte público enfrenta sobrecarga.
Se necesita tiempo, seguimiento y ajustes constantes. Lo positivo es que se ha iniciado un proceso. Lo preocupante es que, por ahora, el ciudadano sigue atrapado en la misma rutina.











