La proliferación de denuncias en redes sociales sobre la calidad de obras emblemáticas del gobierno de Luis Abinader debe generar preocupación en el Palacio Nacional.
Más allá de la veracidad o exageración de cada caso, la percepción pública sobre la calidad de las infraestructuras es crucial para la credibilidad de cualquier administración.
Para el presidente Abinader, estos señalamientos, aunque se reduzcan a “detalles” como se intenta minimizar, representan un desafío a su legado y a la confianza depositada por la ciudadanía.
Es comprensible que el Presidente sienta la presión de estos escándalos, considerando el esfuerzo invertido en estos proyectos. Sin embargo, una respuesta proactiva, que incluya investigaciones exhaustivas y medidas correctivas transparentes, podría transformar estas potenciales crisis en oportunidades para reafirmar su compromiso con la calidad.





