Los caficultores de la región sur de la República Dominicana advirtieron sobre el riesgo inminente de perder la mayor y mejor cosecha de café de los últimos diez años, valorada en más de 6,000 millones de pesos, debido a la falta de recolectores y a condiciones climáticas desfavorables.
La producción estimada para este año superaría, por primera vez en una década, los 300 mil quintales de café. Solo en la región sur se espera una cosecha que sobrepase los 120 mil quintales. Este aumento coincide con el precio más alto del grano en el mercado internacional en los últimos 50 años. Según productores locales, el quintal de 100 libras se pagaba ayer a 21,500 pesos.
De concretarse la recolección total, esta cosecha inyectaría miles de millones de pesos en zonas tradicionalmente deprimidas del país. Sin embargo, la falta de mano de obra, tanto dominicana como haitiana, amenaza con dejar en el suelo buena parte de la producción.
“La ecuación es sencilla: en vez de sumar 6 mil millones de pesos entre los productores, tendríamos que buscar 100 millones de dólares para importar la misma cantidad de café”, explicó un representante del sector. Si se pierde la mitad de la cosecha, el impacto económico sería igualmente proporcional.
Además, los caficultores enfrentan otro obstáculo: el adelanto de las lluvias de octubre, que normalmente ocurren a mitad de cosecha, ha agravado la situación en los cafetales, y hasta ahora ni el Instituto del Café ni el Ministerio de Agricultura ha ofrecido asistencia alguna.
El sector cafetero venía recuperándose lentamente tras años de caída. Desde 2013, cuando se alcanzaron los 300 mil quintales, la producción nacional descendió hasta llegar a apenas 86 mil en 2016, el año más crítico. El repunte actual podría significar un alivio económico, pero sin intervención oficial, podría convertirse en una oportunidad perdida.
“Cada libra de café que cae de la mata son 21 pesos que no se recibirán”, lamentó uno de los productores.













