Aunque el cine dominicano suele recurrir a la comedia gracias a la rentabilidad que ofrece a los hacedores de filmes, otros géneros han venido tomando relevancia en los últimos años.
“Baño de Mujeres”, una de las producciones criollas más recientes, es del género suspenso-thriller, la cual está dirigida por el cineasta Frank Perozo, quien también forma parte del reparto.
Este filme está protagonizado por la multipremiada Judith Rodríguez, Angelique Burgos, Juan Carlos Pichardo y Pepe Sierra.
Su director destaca que la construcción del guion permitió que el tema de la trata de personas sea abordado con seriedad, logrando combinar el terror psicológico y el suspenso. De hecho, es el mensaje lo que él espera que se lleve el público, más allá del entretenimiento.
De su lado, Rodríguez, quien es la actriz principal del largometraje de 99 minutos, resalta la importancia de abordar temas sociales en el cine para visibilizar esta problemática que afecta a los países, de la cual República Dominicana no está exenta.
Propósito humano
“Es un tema que las autoridades y la población en general deben tomarse muy en serio. La película invita a reflexionar y debatir sobre esta problemática, utilizando un género comercial y accesible para todo público”, expresa.
La intérprete de Johana describe el proceso de preparación para su personaje como “bastante demandante”, ya que tuvo que navegar las diferentes emociones que requería la historia. Además, la película muestra las formas diferentes en las que se viven los duelos, así como el mundo espiritual, siendo este un aspecto muy arraigado en la cultura dominicana.
Asimismo, Pichardo cuenta a elDinero que es importante contar esta historia con respeto, sin alejarse de la realidad. De hecho, él ve en el cine un catalizador de la educación. “Esta película deja un mensaje, pero también protege a las personas con información”, dice al tiempo de resaltar la necesidad de que “se exponga siempre” este mensaje de crítica social y de concientización.
En esto coincide la productora ejecutiva, Zumaya Cordero, quien considera que es vital que el séptimo arte no solo exponga la trata de personas, sino temas de importancia social, los cuales deben ser denunciados y discutidos.
“Baño de Mujeres” pertenece a un género que ha estado en tendencia en los últimos años, no solo en Latinoamérica, sino en el ámbito mundial.
Tendencias
Al preguntársele sobre las tendencias de producción, Cordero asegura que es el renacer del género documental, el cual ha representado el país en festivales de nivel internacional.
“También, queremos ver más películas de acción, porque es un género de preferencia en todos lados”, señala al tiempo de destacar la importancia de hacer historias más internacionales, que incluyan personalidades de otras naciones, lo cual, a su juicio, garantiza la distribución de filmes dominicanos en otros territorios.
De su lado, Marta González, quien interpreta a Taty en el filme de suspenso, expresa a este medio que, aunque la trata es un tema delicado, debe abordarse. En ese sentido, indica que el cine educa y las personas aprenden.
“Espero que la gente reciba un cine de terror de mucha calidad, un producto que sea totalmente exportable para plataformas de ‘streaming’ o para las salas de cine en otros países”, precisa al tiempo de enfatizar que, aunque el cine de República Dominicana es un mercado pequeño, avanza bien.
Sinopsis
Johana, Lily y Marianne emprenden un viaje por carretera para desconectarse del estrés y disfrutar de una breve escapada. Sin embargo, todo cambia cuando hacen una parada en una estación y Johana descubre mensajes inquietantes en la puerta del baño: alguien pide ayuda.
Lo que al principio parece una broma se convierte en una experiencia aterradora cuando Johana escucha una voz sin explicación aparente. Las señales se multiplican y la joven decide investigar, arrastrando a sus amigas en una trama que pronto revela su verdadera dimensión: el parador es utilizado por una red de tráfico de mujeres, y el espíritu de una víctima intenta salvar a su hermana, aún atrapada.
La historia se transforma así en una mezcla de suspenso, denuncia social y elementos sobrenaturales, donde las tres amigas se convierten en las inesperadas aliadas de una víctima que clama justicia desde el más allá.













