Las reservas internacionales neta (RIN) del Banco Central de la República Dominica (BCRD) están en US$14,632.3 millones, un nivel que permite superar el requerimiento mínimo del Fondo Monetario Internacional (FMI) para enfrentar cualquier eventualidad macroeconómica.
El FMI lo tiene bien claro: son recursos monetarios externos disponibles de forma inmediata y bajo control de la autoridad monetaria, cuyo propósito es garantizar la estabilidad del poder adquisitivo de la moneda nacional, la cual, hasta prueba en contrario, ha mantenido una depreciación dentro de los parámetros normales.
Está sobreentendido que este indicador habla de la solidez externa y la estabilidad financiera de la economía dominicana, por lo cual está preparada para enfrentar cualquier desajuste o choque internacional.
Entre enero y septiembre, las reservas internacionales mostraron un aumento sostenido en el primer trimestre, aunque una ligera tendencia descendente en la segunda mitad del período.
Según los datos del BCRD, el nivel de reservas pasó de US$12,613 millones en enero a un pico de US$15,058 millones en abril, para un incremento interanual de 9.2%, de acuerdo con el “Informe de situación macroeconómica: Seguimiento de coyuntura”.
Estos números representaron en ese momento el 11.9 % del producto interno bruto (PIB) y el 45.0% de la oferta monetaria ampliada, además de que cubría alrededor de 5.9 meses de importaciones, lo que supera los parámetros de sostenibilidad recomendados por organismos internacionales como el FMI.
Esta cantidad de meses en reservas resulta relevante porque, por lo general, los bancos centrales procuran mantener reservas equivalentes a entre tres y cuatro meses de importaciones, un nivel que se considera prudente para asegurar que el país pueda responder ante crisis o desequilibrios externos. El Banco Central dominicano ha ido más allá y tiene cerca de seis meses de importación equivalente en reservas.
Además de dar estabilidad al poder adquisitivo de la moneda nacional frente al dólar u otra divisa, este indicador mide cuánto tiempo un país podría sostener su nivel actual de importaciones si se interrumpieran los ingresos externos, tales como generados por las exportaciones, remesas o inversiones.
La buena salud de las reservas internacionales es una señal de cómo anda el resto del país.











