La globalización ha sido clave para impulsar el desarrollo económico, social y político a nivel global. Gracias a ella, miles de empresas han podido conectarse con proveedores en distintos países, lo que ha permitido abaratar costos y ampliar su mercado.
Sin embargo, para que sea efectiva, se requiere de políticas públicas que faciliten el proceso de importación y exportación, mediante normativas actualizadas y efectivas, así como talento humano calificado para suplir las demandas de industrias cada vez más competitivas.
Así lo reflexionaron el doctor Ricardo Ernst, profesor de la Escuela de Negocios McDonough de la Universidad de Georgetown y experto en cadenas de valor globales, y la doctora Mariana Mazzucato, economista, autora y asesora de gobiernos en políticas de innovación, inversión pública y crecimiento inclusivo, durante la primera edición del E. León Jimenes Speaker Series.
De acuerdo con Ernst, “la globalización no subsidia ni beneficia”, ya que, ejemplificó, las personas no compran “productos dominicanos porque son dominicanos; los compran porque son buenos o son malos”. Por lo tanto, la competitividad, según explicó, “es una variable objetiva”.
Esto supone un reto para la región, porque, explicó Ernst, “la competitividad es el paraguas de la globalización” y “nosotros tenemos problemas de productividad serios, y eso afecta la competitividad”.
Para Mazzucato, es vital que la región trabaje en problemas estructurales como la débil capacidad institucional, la baja productividad, la vulnerabilidad social y la pobreza, entre otros, para poder competir en la economía actual.
“Hay muchos problemas en Latinoamérica y en cualquier otro lugar. Por ejemplo, tenemos baja productividad, pero también baja inversión. La productividad es consecuencia de la inversión, y si algunas empresas buscan obtener rentas y no reinvierten sus beneficios en el sistema, esto también reduce la productividad”, dijo la autora de “El valor de todo: Crear y recibir en la economía global”.
Al citar datos de la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (Cepal), el experto en cadenas de valor globales destacó que cada hora trabajada en Estados Unidos genera US$92 al producto interno bruto (PIB). En la región, Panamá, que es el país con mayor productividad, genera casi US$45 por hora trabajada, y en la República Dominicana, alrededor de US$25. Destacó que estos datos, “al final del día, nos hacen menos competitivos”.
Ante esta realidad, la asesora de gobiernos en políticas de innovación resaltó la importancia de invertir en el desarrollo del talento. “El sector privado necesita invertir en su talento para trabajar bien con el sector público”, y viceversa.
Al hablar sobre el proceso de llevar al hombre a la Luna, enlistó una serie de innovaciones que surgieron a raíz de las necesidades existentes en ese momento. “El sector público no le dijo al sector privado qué hacer”, dijo, al señalar que es necesario que haya una mayor integración para buscar en conjunto soluciones a problemas que impactan el desarrollo de los países.
Gobernanza
De acuerdo con Mazzucato, es evidente que el contexto global actual se encuentra en una crisis inminente, la cual abarca desde temas económicos hasta medioambientales. Al referirse a la falta de acciones contra el cambio climático, aseguró que “el coste de la inacción es mayor que el de la acción”.
Ejemplificó cómo la falta de una gobernanza clara ha puesto en riesgo el cumplimiento y la creación de políticas públicas eficientes. “Resulta increíble que, incluso durante el covid-19, no aprovecháramos la oportunidad para diseñar mejores alianzas”.
Estas situaciones también se relacionan con la baja competitividad de América Latina, la cual está vinculada con el modelo de gobernabilidad actual. Ernst aseguró que “un gobierno puede destrozar un país”.
El experto afirmó que “América Latina tiene la oportunidad de crecer si los gobiernos no se meten en este negocio”, ya que se debe procurar que “sea fácil hacer negocios en la región”.
El reto está en aumentar la inversión y la innovación. “Los desafíos de la región no son barreras, sino oportunidades”.
República Dominicana
Al referirse al panorama dominicano, que cuenta con “estabilidad macroeconómica, visión reformista y posicionamiento; todo el mundo habla maravillas de ustedes”, Ernst aseguró que los datos reflejan que el país tiene oportunidades para seguir creciendo.
Además, destacó que, gracias a su posición estratégica, a solo horas de los principales mercados, y a la red de zonas francas exportadoras “que generan bastante dinero”, República Dominicana “está muy bien posicionada”.
“La reforma de la infraestructura, el capital humano y la competitividad señalada para este año refuerzan el papel de ustedes como una plataforma regional de innovación e inversión”, afirmó.











