A pesar del crecimiento del producto interno bruto (PIB) de 2.2 % en 2024, la reducción de la pobreza en América Latina y el Caribe (ALC) ha avanzado a un ritmo más lento durante los últimos quince años, especialmente en comparación con Asia Oriental y el Pacífico.
No obstante, entre 2022 y 2024 los indicadores sociales mejoraron en 18 países de la región, ubicándola como la segunda con la menor tasa de pobreza a nivel mundial, solo detrás de Europa y Asia Central. Sin embargo, estos avances conviven con persistentes brechas estructurales que limitan un progreso social sostenido.
Así lo evidencia el informe “Tendencias recientes de pobreza y desigualdad en América Latina y el Caribe”, elaborado por el Banco Mundial, el cual demuestra que la región alcanzó su mejor punto en lo que va del siglo, en comparación con la mayoría de las demás regiones del mundo, a pesar de descenso en años anteriores y las dificultades latentes.
La reducción estuvo impulsada por las economías regionales de Brasil y México, con una caída de pobreza de 4.7 y 5.7 puntos porcentuales (p.p.), respectivamente. Asimismo, otros países mostraron notables reducciones en el período, como República Dominicana con una disminución de un 6.2 p. p., Paraguay con 5.3 p. p., Costa Rica con 4.5 p. p., y Colombia con 3.2 p. p.
También el informe destaca que, a partir de 2022, los avances sociales en ALC comenzaron a acelerarse de manera sostenida. Tomando como referencia la línea internacional de US$8.30 diarios, los indicadores mostraron una mejora continua, con una caída de 2.4 p. p entre 2023 y 2024, lo que permitió situar la región en 25.5 % en la tasa de pobreza, de acuerdo con los registros de la Base de Datos Socioeconómicos para América Latina y el Caribe (Sedlac, siglas en inglés).
En esa misma línea, los datos de la Sedlac posicionan a África Subsahariana como la región con la tasa de pobreza más alta a nivel mundial, con una disminución mínima entre 2022 y 2024. En 2022, presentó un 88.3%, lo que converge con el porcentaje del 2024 (87% aproximadamente).
En tanto que Asia Meridional, en comparación con el 2022, presentó una ligera mejora en el 2024. En 2022, figuraba con alrededor de un 81% en la tasa de pobreza, mientras que para el 2024 se redujo a un 78.1% de personas que viven con menos de US$8.30 al día. Seguido de esta, Medio Oriente y África del Norte mostró un 49.0% en 2024, con una reducción lento respecto al 2022.En contraste, según la data, la pobreza global figuró con un 46.3% en 2024 con una diferencia notable con la cifra proyectada en el 2022 (48% aproximadamente).
Por su parte, Asia Oriental y Pacífico destacó por su rápida reducción de la pobreza, bajando hasta 28.9% en 2024, resultado de un crecimiento económico sostenido. A su vez, Europa y Asia Central se posicionaron en el primer puesto de la tasa de pobreza mundial, mostrando un 9.6% para 2024 y un 10% en 2022.
Causas
Aunque el PIB ha mostrado crecimiento, ALC continúa enfrentando limitaciones estructurales que han desacelerado la reducción de la pobreza durante los últimos quince años. El informe del Banco Mundial señala que este desempeño económico, aunque positivo, no ha sido suficiente para generar empleos de calidad ni para reducir las brechas sociales.
El desempleo, la informalidad laboral y la baja productividad siguen afectando a gran parte de la población, lo que limita la capacidad de los hogares para salir de la pobreza permanentemente. A esto se suma la persistente desigualdad en la distribución del ingreso.
En ese sentido, ALC se encuentra entre las regiones más desiguales del mundo, según el informe. El 20% de los hogares con mayores ingresos recibe más de la mitad del dinero que se genera (54%), mientras que el 20% más pobre recibe solo el 4% del ingreso total, una proporción reducida que refleja desigualdad. El informe destaca que, aunque desde 2022 los avances sociales en ALC se aceleraron, esta recuperación parte de una base débil, marcada por años de poco crecimiento y estancamiento social.
La región muestra avances recientes, pero aún con el desafío de transformar las brechas estructurales que reduzcan el desempleo, la desigualdad y la vulnerabilidad social.
Inequidad
Como consecuencia de que los beneficios no se han distribuido de forma equitativa, amplios sectores están en situación de vulnerabilidad.
En cifras, en ALC la clase vulnerable se ha mantenido estable en un 32%, pero la clase media continúa creciendo, con un 42.3% en 2024. La expansión de la clase media se ha pronunciado especialmente en República Dominicana y Costa Rica, con incrementos de 13.8% y 8.9%, respectivamente, según el Banco Mundial.
Esta fragilidad se evidencia en factores como la inflación, la desaceleración del comercio internacional o el endurecimiento de las condiciones financieras, que impactan con mayor fuerza a trabajadores informales y hogares de menos ingresos.













