El Gobierno dominicano ha hecho algunos cambios en importantes estamentos del Estado con miras a “refrescar” su rostro ante una población ávida de acciones concretas que mejoren las perspectivas sociales y económicas con miras a los años que le quedan a la gestión del presidente Luis Abinader.
En su primera gestión, en un contexto de pandemia, esta administración recibió “carta blanca” para endeudarse y tomar las medidas que considerara necesarias para sostener e impulsar la economía. Y que decirlo: lo logró.
En estos días el país ha sido testigo de cambios que sin un “cambio de mentalidad” difícilmente logren inyectar, más que optimismo, resultados reales. Esto así porque no se trata de ver la “fiebre en la sábana”, sino en ver sobre cuáles estructuras está funcionando el Estado. Cambiar el funcionario jamás será suficiente si no hay un cambio de actitud.











