Por ser un factor clave en la economía y en el día a día de los latinoamericanos, el transporte público ocupa un lugar central en las capitales de América Latina y el Caribe.
Aunque en muchas ciudades enfrenta problemas estructurales, como alta congestión vehicular, informalidad, insatisfacción de los usuarios y limitaciones para financiar nuevas infraestructuras, sigue siendo un servicio esencial para el funcionamiento de las urbes. Así lo señala el Banco Interamericano de Desarrollo (BID), que destaca su papel en la inclusión social, la productividad y la sostenibilidad ambiental.
De acuerdo con el organismo, el transporte público permite conectar de manera más equitativa a la población con oportunidades económicas y sociales, reduciendo brechas territoriales como de ingresos.
Desde el punto de vista productivo, al concentrar los desplazamientos en modos de alta capacidad y liberar espacio vial, contribuye a acortar y hacer más confiables los trayectos diarios, mejora la puntualidad laboral y reduce los costos logísticos urbanos, fortaleciendo la competitividad de las ciudades. No obstante, estos sistemas enfrentan una brecha financiera creciente, debido a su dependencia de las tarifas y de los subsidios públicos.
Pero ¿cuánto cuesta realmente acceder al transporte público en la región y qué tipo de sistema se ofrece a cambio? Lejos de existir un costo homogéneo, el precio del pasaje y la infraestructura disponible varían entre países, incluso cuando se trata de servicios similares como el metro o el tren urbano.
Metro
Entre las ciudades que operan metro como sistema principal y único, Caracas se posiciona como la más barata de la región, con un costo de apenas US$0.19 debido a una política de subsidios que lo mantiene por debajo del promedio regional. Le siguen Quito, en Ecuador, y Ciudad de Panamá, donde el acceso al metro cuesta US$0.35, situándolas entre las opciones ferroviarias más accesibles de América Latina.
Lima, en Perú, se ubica en un rango intermedio en comparación con la región, con un costo de US$0.42 por viaje en metro, mientras que Ciudad de México, pese a contar con una de las redes más extensas del continente, eleva el precio a US$0.72. En el extremo más alto de este grupo aparece Buenos Aires, Argentina, donde el pasaje del metro alcanza los US$0.86, convirtiéndose en el sistema ferroviario más caro dentro de esta categoría.
Sistemas integrados
Un segundo grupo lo conforman las ciudades donde el metro se complementa con otros sistemas de transporte integrado, lo que amplía la cobertura urbana, pero también influye en el costo del pasaje. En este segmento, Santo Domingo presenta una particularidad regional. Por US$0.55, el usuario accede no solo al metro, sino también al teleférico y a autobuses, bajo un esquema integrado.
Frente a otros sistemas similares, en esta categoría, se posiciona como el más económico en la región. Incluso si solo se trata por el uso de metro de forma puntual, el país caribeño se posicionaría como uno de los más baratos, costando solo US$0.31, solo superado por Venezuela.
Más arriba en la escala tarifaria se encuentra Río de Janeiro, en Brasil, con un costo aproximado de US$0.82, que incluye metro, trenes y otros modos de transporte como barcas. Santiago de Chile registra una de las tarifas más altas del grupo, entre US$0.88 y US$0.97, mientras que Medellín, alcanza los US$0.91, ofreciendo a cambio uno de los sistemas más completos de la región, que combina metro, tranvía y cables aéreos.
Países sin metro
Fuera del grupo ferroviario se ubican las ciudades que dependen de sistemas de transporte masivo no basados en metro, los cuales no compiten directamente en capacidad, pero sirven como referencia regional.
Guatemala destaca por tener el pasaje más bajo del conjunto, con US$0.13 en su sistema Transmetro, basado en autobuses de tránsito rápido. El Salvador mantiene tarifas entre US$0.20 y US$0.35, mientras que Bolivia ofrece su teleférico urbano en La Paz por US$0.43.
En Paraguay, el transporte urbano por buses cuesta alrededor de US$0.42, y en Honduras el pasaje ronda los US$0.49. El caso más costoso de esta categoría es Uruguay, donde Montevideo registra el precio más alto, con US$1.34, a pesar de no contar con metro ni tren urbano y depender casi exclusivamente del transporte colectivo por autobuses.
Subsidios
De acuerdo con el Banco Interamericano de Desarrollo (BID), la fijación de tarifas de transporte público en la región responde principalmente a decisiones políticas y su actualización suele no estar sistematizada.
Citan que, en varios países de la región, las tarifas suelen permanecer congeladas por largos períodos. Desde el organismo internacional sostienen que esto refleja la alta sensibilidad social frente a los aumentos y la postergación de su ajuste.













