El presidente Luis Abinader va para un año y medio de esta, su segunda gestión de gobierno. Con cinco años y medio al mando del Estado, ha de estar pensando en lo que ha de dejar como legado en los dos años y medio que le quedan de gestión.
Ese legado no solo es en términos materiales. También se refiere a lo relativo con aportes al fortalecimiento institucional y a la modernización del Estado.
En lo material, puede que deje algo por ver, si se toma en cuenta que obras de infraestructura vial como el monorriel de Santiago, la extensión de la línea 2C del Metro de Santo Domingo y otras no tan visibles, estarían listas y en operación antes de agosto de 2028.
En lo institucional, una reforma de la Constitución de pocos cambios, pero positiva, debe ser complementada por al menos la mitad de las 12 grandes reformas estructurales que anunció desde inicios de su llegada al poder. De no ser así, su legado quedaría opaco, aunque mantenga buena imagen.











