El lunes 23 de este mes el sector eléctrico dominicano no produjo energía, pero sí un sudor frío que empapó las camisas de los funcionarios más encumbrados. El “corre-corre” fue de antología Mientras los transformadores de potencia amagaban con extender el corte, en el Palacio el calentón de cerebro del presidente Abinader marcaba un récord histórico de voltaje.
Y es que no era para menos: jugarse la credibilidad en el tablero de los apagones, justo antes de cortar la cinta de la Línea 2C del Metro, es como intentar una cita romántica sin tener la pareja.
Entre llamadas frenéticas y excusas técnicas, los funcionarios entendieron que el país aguanta un chiste, pero no un calor sin abanico. Al final, salvaron los muebles por un pelo, recordándonos que en política, si no hay luz, lo que se quema no es el fusible, sino la posible continuidad del partido oficialista. ¿Cierto?











