El presidente de la Asociación Nacional de Empresas e Industrias de Herrera (Aneih), Ángelo Viro, y Lucile Houellemont Jimenes, presidenta de la Cámara de Comercio y Producción de Santo Domingo, expresaron su preocupación por el impacto en República Dominicana del conflicto bélico entre Israel, Estados Unidos e Irán, el cual está teniendo efectos en el precio del petróleo.
Mujeres de Excelencia 2026″, que entregó la Aneih, los líderes gremiales coincidieron en que el aumento en los precios del crudo podría traducirse en mayores presiones inflacionarias, impactando tanto al sector productivo como a los consumidores.
La preocupación de los industriales radica en que aún no se tiene claridad sobre el verdadero alcance del conflicto ni sobre la magnitud del impacto que podría generar en el país. “Estamos en la primera semana y hay que estar muy atentos al comportamiento de los mercados de hidrocarburos, especialmente al precio del barril de petróleo”, dijo, al advertir que podrían producirse movimientos especulativos en el corto plazo.

En ese contexto, resaltó que, aunque la Organización de Países Exportadores de Petróleo (OPEP) ha anunciado un aumento considerable en la extracción para intentar equilibrar el mercado, existen factores geopolíticos que podrían alterar el flujo normal del crudo, como el cierre del estrecho de Ormuz, una vía estratégica para el transporte de petróleo a nivel mundial. “Si se mantiene cerrado o con restricciones, gran parte del petróleo no fluirá con normalidad, lo que inevitablemente presionará los precios”, advirtió.
Viro enfatizó que la República Dominicana, como país en vías de desarrollo, siente con mayor intensidad las fluctuaciones del precio del petróleo. Un aumento sostenido del barril impactaría los costos de producción, el transporte y, en consecuencia, la inflación.
“Si el precio del barril sube considerablemente y se mantiene en el tiempo, nos va a afectar. Podrían ser necesarias medidas de racionalización, porque el incremento en los costos de producción terminaría trasladándose a los consumidores”, afirmó.
De su lado, Houellemont recordó que el mundo todavía vive las consecuencias logísticas derivadas de la guerra entre Ucrania y Rusia, por lo que un nuevo conflicto prolongado podría generar interrupciones similares.
De extenderse la confrontación, precisó que el impacto sería considerable, debido a que se trata de una de las regiones con mayor producción de petróleo en el mundo. “Si el conflicto se alarga, las consecuencias podrían ser similares a las ya vividas, con presiones en los mercados logísticos y energéticos”, indicó Houellemont.
En ese contexto, calificó como acertada la postura del país de respaldar las conversaciones diplomáticas en el marco de las Naciones Unidas, apostando por una salida negociada. “Esa debe ser nuestra posición como nación y como sector empresarial: apoyar el diálogo, pero al mismo tiempo prepararnos ante un escenario de alto riesgo para la economía dominicana”, expresó.
“Nosotros utilizamos petróleo, pero no lo producimos. Si se interrumpe el suministro, eso podría afectar la tasa cambiaria, los costos de transporte y nuestra capacidad de movilización”, señaló la presidenta de la Cámara de Comercio de Santo Domingo.













