América Latina se encuentra en un punto de inflexión frente a las nuevas dinámicas de la economía global, marcadas por el surgimiento de “arenas de competencia” que están redefiniendo industrias, cadenas de valor y fuentes de crecimiento.
De acuerdo con el más reciente estudio de McKinsey & Company, estas “arenas”, que incluyen sectores como inteligencia artificial, electrificación, biotecnología, movilidad avanzada y servicios digitales, están impulsando una transformación acelerada del entorno económico mundial, con implicaciones directas para la región.
El análisis destaca que, aunque América Latina aún tiene una participación limitada en estas nuevas áreas, su potencial de crecimiento está estrechamente vinculado a su capacidad de integrarse estratégicamente a estas dinámicas. El 90% del valor de mercado de dichas “arenas” se concentra actualmente en Estados Unidos y China, lo que evidencia tanto la brecha existente como la magnitud de la oportunidad para la región.
Más allá de la presencia directa de empresas líderes, el estudio plantea que América Latina puede capturar valor a través de múltiples vías, incluyendo la atracción de inversión extranjera directa (IED), la integración en cadenas globales de suministro y la adopción acelerada de tecnologías emergentes. Sectores como la manufactura avanzada, los servicios digitales y la infraestructura tecnológica surgen como catalizadores clave para impulsar la productividad regional en el mediano y largo plazo.
El informe indica que uno de los principales activos de la región radica en su riqueza en recursos naturales estratégicos. América Latina concentra aproximadamente el 70% de las reservas globales de litio y cerca del 33% de las reservas de cobre, insumos fundamentales para industrias vinculadas a la electrificación, la inteligencia artificial y el desarrollo de tecnologías avanzadas. El estudio revela que esta ventaja posiciona a la región como un actor relevante dentro de las cadenas de valor de sectores de alto crecimiento, incluyendo vehículos eléctricos, baterías, semiconductores y robótica.
El contexto geopolítico actual, caracterizado por una creciente multipolaridad y disrupciones en el comercio y la energía, crea condiciones favorables para América Latina. Afirma que la relativa estabilidad y neutralidad de la región la convierten en un destino atractivo para inversiones provenientes de distintas geografías, lo que ya se refleja en un aumento significativo de los anuncios de inversión en los últimos años.
En términos de impacto económico, sostiene que estas “arenas” tienen el potencial de dinamizar sectores tradicionales y emergentes por igual. “Por ejemplo, industrias como la agroindustria, la minería, los servicios digitales y la manufactura avanzada podrían experimentar incrementos sustanciales en ingresos y productividad hacia 2040, impulsados por la demanda global y la innovación tecnológica”, destaca.
Agrega que estas transformaciones no solo impactarán la estructura productiva, sino también la calidad de vida de las personas. Desde avances en salud como tratamientos innovadores para la obesidad hasta nuevas soluciones de movilidad y conectividad, las arenas de crecimiento representan una oportunidad para mejorar el bienestar social y reducir brechas estructurales en la región, sostiene el estudio.
A pesar de este panorama favorable, el estudio advierte que la región aún enfrenta desafíos importantes. La limitada presencia de empresas latinoamericanas en estas “arenas”, así como la necesidad de fortalecer capacidades en innovación, talento y capital, son factores que deberán abordarse de manera estratégica.
En este contexto, afirma que el rol del sector público y privado será determinante para acelerar la adopción de tecnologías, fomentar la inversión y desarrollar ecosistemas competitivos que permitan a la región capturar mayor valor en estas nuevas dinámicas.
“América Latina tiene una oportunidad única de reposicionarse en la economía global. No se trata solo de participar en estas nuevas arenas, sino de integrarse estratégicamente a ellas, aprovechando nuestras ventajas competitivas y acelerando la transformación productiva de la región”, afirmó Antonio Novas, senior partner de McKinsey & Company y Managing Partner para la operación en República Dominicana.
Asegura que a medida que las nuevas “arenas” continúan expandiéndose y redefiniendo el panorama económico global, la capacidad de América Latina para adaptarse, innovar y colaborar determinará su posicionamiento en las próximas décadas.













