No hay que tener buenísima memoria para anotar que en gestiones gubernamentales pasadas rara vez o tal vez nunca se produjeron fallas en el servicio del Metro de Santo Domingo que provocaran la paralización de la movilidad de pasajeros.
Lo anterior viene a cuento, porque desde el 2020 a la fecha los incidentes, averías y paralización parcial del servicio del Metro de SD son constantes.
Es posible que eso se relacione con dos aspectos básicos: el primero es que, a su llegada, las autoridades del PRM cancelaron a muchos técnicos, debidamente entrenados para la operatividad efectiva de ese sistema de transporte; la segunda podría guardar relación con el descuido en los procesos y calendarios de mantenimiento de ese sistema, lo cual implica la contratación de empresas calificadas para esos fines.
Sea una cosa u otra, o ambas a la vez, la realidad es que el Presidente debería sentirse avergonzado de que eso siga así, cuando puede ser evitable.











