El gas licuado de petróleo (GLP) experimentó un crecimiento “agresivo y constante” entre 2000-2020 en República Dominicana; sin embargo, el mercado se ha contraído a partir de la pandemia del coronavirus, debido a la disminución de vehículos compatibles con este combustible.
Así lo explicó el vicepresidente ejecutivo de Tropigas Dominicana, Carlos José Martí Ramos, en el panel “Reactivación del mercado de autogás en República Dominicana”, el cual fue parte del Foro GLP en República Dominicana 2026, en el hotel Intercontinental, en Santo Domingo.
Durante su participación, Martí Ramos advirtió que, al no renovarse la flota con vehículos nuevos compatibles con GLP, el volumen de ventas (donde el autogás representa el 45% del consumo total de GLP en el país) está condenado a desaparecer en una década si no se actúa.
Aseguró que el parque vehicular de autogás es más costoeficiente para la población, no obstante, señaló que las marcas chinas ofrecen garantías de hasta siete años, un atractivo principal para el comprador. Sin embargo, instalar un kit de GLP anula automáticamente esta cobertura, frenando la conversión de unidades nuevas.
El ejecutivo vio positivo que el Gobierno dominicano respalde el sector a través de la reorientación del subsidio al gasoil hacia incentivos para el GLP. “Al ser el GLP un combustible importado, pero más eficiente y limpio, el Estado reduciría su gasto fiscal mientras cumple con compromisos internacionales (Acuerdo de París)”, subrayó.
Según el vicepresidente ejecutivo de Tropigas, el país se posiciona como un referente regional y mundial en el consumo de GLP. De hecho, el país ocupa el primer lugar en consumo per cápita en América Latina, mientras que, a nivel global, su posición es igualmente relevante, situándose entre el segundo y tercer puesto con mayor consumo de GLP por habitante.
“El consumo es tan alto en nuestro país, gracias a la cantidad de vehículos que utilizan GLP, lo que también conocemos como autogás”, expresó, al tiempo de agregar que, un solo carro público consume más de 200 galones al mes, equivalente a lo que consumen 20 apartamentos. De acuerdo con Martí Ramos, la pérdida de un corredor de transporte público hacia otros combustibles es un golpe masivo para el sector.













