Hay, porque no puede haber otra cosa, optimismo sobre lo que habrá de venir y no acaba de llegar.
La lentitud con que marchan algunas de las obras de infraestructura más importantes del país, como el monorriel de Santiago, las carreteras que conectan algunas provincias, la marginal de la autopista Duarte, el teleférico hacia Hatina y el trébol del kilómetro 9 y sus obras complementarias, entre otras, han puesto a prueba la paciencia de la ciudadanía.
Lo único que se ve con celeridad son las maquetas renderizadas y las animaciones virtuales, las cuales generan esa sensación de placer a futuro, pero viviéndose en el presente con la desesperación que genera la lentitud en la ejecución.
Lo mismo puede decirse de los trabajos en la avenida República Dominicana.Hay que decirlo: van bien y serán un gran avance, pero su ejecución es tan lenta que desespera.











