El consumo de contenidos audiovisuales no se limita a las salas de cine, la televisión tradicional o las plataformas digitales. Hoy, las obras también son utilizadas en hoteles, bares, restaurantes, clínicas, comercios y otros establecimientos que incorporan pantallas como parte de la experiencia ofrecida a sus clientes.
Para Nelson Jiménez Cabrera, director gerente de la Sociedad de Gestión Colectiva de los Productores Audiovisuales (Sogespa), esa realidad coloca en el centro del debate la necesidad de entender la diferencia entre el uso personal de una obra y su utilización con fines comerciales.
“Una cosa es el uso personal y otra cosa es el uso comercial”, afirmó Jiménez Cabrera, durante una entrevista con elDinero, al explicar que una cuenta contratada para consumo individual no puede ser utilizada posteriormente como parte de la operación de un negocio.
El ejecutivo puso como ejemplo servicios como Spotify, YouTube u otras plataformas de contenido. Según explicó, si una persona contrata una cuenta personal, no puede trasladar ese servicio a un salón, bar, restaurante, comercio o establecimiento del cual obtiene un beneficio económico.
“Regularmente, el uso que se contrata a nivel personal no puede ser llevado luego y explotado desde el punto de vista comercial. Si nosotros tenemos una cuenta de Spotify, Apple o lo que sea, esa cuenta es personal”, indicó.
En el caso de Sogespa, la entidad se enfoca en la gestión colectiva de derechos vinculados a obras audiovisuales. Esto incluye el uso de contenidos en televisores, pantallas y otros dispositivos instalados en espacios comerciales, habitaciones de hoteles, bares, restaurantes y clínicas.
Jiménez explicó que las sociedades de gestión colectiva están diseñadas para recaudar fondos por derechos de autor y hacer llegar esos recursos a los titulares correspondientes. En el caso de Sogespa, los recaudos se destinan a productores audiovisuales.
“Las sociedades de gestión colectiva están hechas para recaudar derechos, fundamentalmente derechos de autor, porque hoy día las obras son consumidas en diferentes formas”, sostuvo.
El ejecutivo indicó que cuando un establecimiento utiliza obras audiovisuales como parte de su oferta comercial, debe contar con una licencia que ampare ese uso. A su juicio, ese es el camino correcto para un consumo responsable de las obras intelectuales.
“Si estamos hablando de un uso comercial, entonces eso requeriría acercarse a una sociedad de gestión. En el caso de nosotros, que es el audiovisual, se requiere una licencia comercial. Eso es un uso responsable de las obras intelectuales”, explicó.
Sostuvo que el reto principal es educativo. Por eso, señaló que Sogespa desarrolla iniciativas para fomentar el conocimiento del derecho de autor entre los distintos sectores económicos que utilizan contenidos protegidos.









