Cuando ocurre un huracán, un terremoto o una inundación, las pérdidas no esperan. Sin embargo, los seguros tradicionales suelen requerir inspecciones, tasaciones y procesos que pueden retrasar las indemnizaciones. Frente a esa realidad surge una alternativa diseñada para responder con mayor rapidez: el seguro paramétrico.
A diferencia de las pólizas convencionales, que pagan según los daños reales provocados por un desastre, el seguro paramétrico activa una compensación automática cuando se cumple un parámetro previamente definido, como cierta velocidad del viento, la magnitud de un sismo o una cantidad específica de lluvia, ofreciendo liquidez inmediata cuando se necesita.
Para entenderlo mejor, imagine el caso de Graciela, una jefa de hogar que decidió contratar una póliza paramétrica.
Durante las inundaciones de noviembre de 2023 en Santo Domingo, las fuertes lluvias afectaron su vivienda y trastocaron la rutina familiar. Pero, a diferencia de un seguro tradicional, no tuvo que esperar una inspección para iniciar un proceso de reclamación.
Días después recibió una compensación porque las precipitaciones alcanzaron el umbral establecido en su póliza: el pago se activó por el volumen de lluvia registrado y no por la valoración de los daños sufridos en la vivienda.
Ese es precisamente uno de los principales atributos de estos productos. El director de Riesgos Generales de Matos Corredores de Seguros, Manuel Omar Matos, explica a elDinero que el seguro paramétrico surge como una herramienta complementaria al seguro tradicional.
“El seguro tradicional sigue siendo la columna vertebral de la protección patrimonial”, enfatiza, al tiempo que agrega que el modelo paramétrico ayuda a resolver otros aspectos como la liquidez inmediata, las brechas de cobertura, los deducibles elevados y la velocidad de recuperación financiera.
Según Matos, estas soluciones pueden convertirse en una especie de capital de emergencia tras un evento, mientras el proceso de ajuste tradicional sigue su curso. En un país como República Dominicana, ubicado en el corredor de huracanes y expuesto con frecuencia a fenómenos climáticos extremos, estas pólizas adquieren un valor estratégico.
De hecho, afirma que el interés en este tipo de seguros ha crecido en los últimos años, principalmente en el sector turístico. No obstante, reconoce que este producto todavía requiere explicación y acompañamiento técnico.
El interés por este tipo de instrumentos no solo aumenta a nivel local. A escala internacional, las proyecciones muestran una expansión sostenida del mercado.
Según estimaciones del sector de la consultoría actuarial, el mercado global de primas paramétricas -que rondaba los US$16,200 millones en 2024- superaría los US$50,000 millones para 2034, impulsado por la mayor frecuencia de eventos climáticos extremos y la necesidad de respuestas financieras más rápidas.
“El cliente inmediatamente entiende el atractivo de recibir liquidez rápida después de un evento. Lo que todavía genera resistencia es entender que el pago no depende necesariamente del daño físico real sufrido”, subraya.
Sin embargo, el modelo no está exento de limitaciones. Matos advierte que el seguro paramétrico también incorpora el llamado riesgo de base.
Esto significa que puede producirse una pérdida importante sin que el parámetro se active o, por el contrario, activarse el pago aunque los daños reales no hayan sido tan severos.
El especialista expresa que el diseño del “trigger” es absolutamente crítico. “La selección de estaciones meteorológicas, velocidad de viento, intensidad de lluvia, ubicación y modelación técnica termina siendo prácticamente tan importante como la póliza misma”, precisa.
Sectores
Matos destaca el potencial de los seguros paramétricos para sectores como el turismo, la energía y la agroindustria, actividades especialmente sensibles a interrupciones y que tienen un peso relevante en la economía dominicana.
La rapidez es uno de los factores que hace atractivas estas pólizas para industrias altamente expuestas a fenómenos climáticos. Por ello, estos seguros comienzan a posicionarse como una herramienta complementaria orientada a responder a una necesidad cada vez más urgente: disponer de recursos cuando el tiempo también forma parte de la pérdida.
Datos relevantes
- Objetividad. Los pagos se basan en datos verificables provenientes de fuentes confiables, como estaciones meteorológicas o sensores satelitales de estimación de daños coyunturales.
- Claridad. Los términos del contrato son claros, con parámetros definidos desde el inicio, lo que permite establecer las condiciones bajo las que se activaría una compensación automática.
- Rapidez. Al no requerir evaluación directa de los daños sufridos, los pagos pueden procesarse en días o incluso horas, agilizando el acceso a recursos tras un evento extremo.
- Cobertura. Los seguros paramétricos son especialmente valiosos en regiones donde los seguros tradicionales son poco accesibles, como en países vías de desarrollo.
- Riesgo. El principal desafío de los seguros paramétricos es el “riesgo de base”, que ocurre cuando el pago no corresponde exactamente a las pérdidas reales en cualquier área.













