El economista internacional y especialista en mercados de capitales Raúl Feliz afirmó que el conflicto geopolítico en el Golfo Pérsico se ha convertido en uno de los principales factores de riesgo para la economía mundial, debido a sus efectos sobre la inflación, el crecimiento económico y las políticas monetarias.
Durante su participación en el foro “Visión de Negocios 2026: Después del shock: riesgos, reacomodos y oportunidades”, organizado por la Cámara Americana de Comercio de la República Dominicana (Amchamdr), el director de R.A. Feliz y Asociados y profesor del CIDE explicó que el aumento de las tensiones en Medio Oriente ha provocado un incremento significativo en un índice de riesgo geopolítico desarrollado mediante inteligencia artificial y algoritmos capaces de procesar información proveniente de medios de comunicación, audios y otros contenidos.
Indicó que este indicador ha demostrado ser un importante predictor del comportamiento de variables económicas como la inflación, el producto interno bruto (PIB), el consumo y los tipos de cambio, ya que sus aumentos suelen estar asociados a desaceleraciones del crecimiento global y alzas en los precios de materias primas.
Feliz destacó la importancia estratégica del Estrecho de Ormuz, por donde normalmente transitan entre 110 y 120 buques diarios, principalmente cargamentos de petróleo, gas natural y mercancías. Señaló que la actual situación de bloqueo en la zona ha provocado una fuerte reducción del tráfico marítimo, afectando una de las principales rutas comerciales del mundo.
Explicó que por esta vía circula aproximadamente el 38% del petróleo crudo consumido a nivel mundial, cerca del 19% del gas natural licuado (GNL), el 29% del gas licuado de petróleo (GLP) y una parte importante de productos refinados y químicos utilizados en diversas industrias.
Al comparar la actual crisis con eventos históricos como la crisis de Suez, el embargo petrolero árabe, la revolución iraní y las guerras del Golfo, sostuvo que la interrupción de la oferta petrolera provocada por el conflicto con Irán representa una de las mayores disrupciones registradas en las últimas décadas.
Sin embargo, señaló que el impacto ha sido mitigado por la existencia de reservas estratégicas de petróleo en economías occidentales y en China, mecanismo que fue desarrollado tras las crisis energéticas de los años setenta para enfrentar interrupciones en el suministro derivadas de conflictos geopolíticos.
El economista indicó que, pese al cierre parcial de rutas clave y al incremento de los precios del petróleo y del gas, los mercados financieros han mostrado resiliencia y la economía estadounidense mantiene perspectivas de crecimiento de alrededor de un 2.3% para este año.
Asimismo, advirtió que el encarecimiento de la energía también está presionando los precios de los alimentos y fertilizantes, debido al aumento de los costos de transporte y al papel que desempeñan los productos químicos derivados del petróleo en la producción agrícola.
Sostuvo que parte de la reducción en el suministro ha podido compensarse mediante oleoductos y rutas alternativas desarrolladas por países productores como Arabia Saudita e Irak, aunque reconoció que la capacidad actual sigue siendo insuficiente para sustituir completamente el volumen que normalmente transita por el Golfo Pérsico.









