Estimado señor presidente Luis Abinader, la República Dominicana está posicionada para competir en el mercado global del talento móvil de altos ingresos. La limitación ya no es la demanda, sino el diseño de políticas públicas.
La fuerza laboral remota global ya no es una tendencia. Es una reasignación estructural de talento, ingresos y actividad económica entre jurisdicciones. Los países que convierten esa realidad en política pública están captando ese flujo. Los que avanzan con mayor lentitud corren el riesgo de ver cómo las oportunidades migran hacia otros destinos.
Mientras diversos países de América Latina han desarrollado mecanismos formales para trabajadores remotos y emprendedores, la República Dominicana continúa subrepresentada en un mercado estimado en más de US$400 mil millones anuales.
Los profesionales más móviles del mundo: fundadores de empresas, especialistas en tecnología, trabajadores del conocimiento y profesionales creativos independientes, eligen cada vez más dónde vivir en función de la calidad de vida, la conectividad, la seguridad jurídica y el acceso financiero. Jurisdicciones como Barbados, Costa Rica y Colombia han reconocido esta transformación y han diseñado marcos regulatorios para aprovecharla.
La República Dominicana ya reúne muchas de las condiciones necesarias: conectividad, conectividad aérea, calidad de vida, clima favorable y cercanía geográfica con Norteamérica. Lo que aún falta es un marco de política pública capaz de transformar ese interés en participación económica de largo plazo.
Nuestra paradoja actual
La República Dominicana continúa exhibiendo indicadores macroeconómicos envidiables: crecimiento sostenido, inflación controlada y niveles récord de actividad turística.
Sin embargo, debajo de ese desempeño persiste una contradicción estructural. Más de la mitad de la fuerza laboral permanece en la informalidad, mientras una parte significativa de la actividad económica continúa dependiendo del turismo y las remesas, en lugar de mecanismos que generen valor interno de manera sostenida.
Atraemos dólares, pero aún no hemos desarrollado una estrategia clara para atraer a los profesionales globales que hoy deciden dónde vivir, consumir, invertir y construir proyectos.
Con un gasto mensual estimado entre US$2,500 y US$4,000 por persona, una comunidad relativamente modesta de 5,000 profesionales remotos de larga estancia podría generar entre US$150 millones y US$240 millones en actividad económica anual en sectores como vivienda, transporte, alimentación, educación y comercio local, sin requerir grandes inversiones públicas adicionales en infraestructura.
La oportunidad ya existe. El desafío consiste en convertir interés en participación.
Hacia un visado dominicano para nómadas digitales
Un visado para nómadas digitales no debe entenderse principalmente como una iniciativa migratoria. Debe entenderse como un instrumento de desarrollo económico.
Diseñado correctamente, puede cumplir cuatro funciones complementarias.
Primero, atraer profesionales de altos ingresos cuyos recursos se generan en el exterior, pero cuyo consumo beneficia directamente a la economía local.
Segundo, facilitar su integración al sistema financiero formal mediante mecanismos claros y transparentes de incorporación y cumplimiento.
Tercero, proporcionar mejores herramientas de análisis económico para los responsables de formular políticas públicas, permitiendo comprender con mayor precisión patrones emergentes de movilidad, consumo e inversión.
Cuarto, fortalecer la demanda interna mediante actividad económica sostenida en vivienda, hospitalidad, transporte, educación y servicios durante todo el año.
El objetivo no es crear nuevas instituciones. Es coordinar mejor las existentes, alineando migración, sistema financiero, turismo y desarrollo económico alrededor de una oportunidad compartida.
La implementación puede desarrollarse mediante un enfoque gradual:
Fase 1 (0–30 días): Autorización estructural
Establecer un marco unificado y un mandato interinstitucional para la política de movilidad digital.
Fase 2 (30–90 días): Diseño del sistema
Definir criterios de elegibilidad, procedimientos de incorporación, estándares de cumplimiento y mecanismos de reporte.
Fase 3 (90–120 días): Programa piloto
Implementar una fase controlada para evaluar participación, comportamiento de gasto y desempeño operativo.
Fase 4 (120–180 días): Escalamiento nacional
Expandir el programa e integrarlo a iniciativas más amplias de desarrollo económico.
El objetivo no es la velocidad por sí misma, sino una ejecución disciplinada respaldada por resultados medibles.
Los datos también son soberanía
La oportunidad de largo plazo va más allá del gasto directo.
Las economías modernas se distinguen cada vez más por su capacidad para transformar actividad económica en inteligencia útil para la toma de decisiones.
La República Dominicana ya genera enormes volúmenes de información económica a través del turismo, las remesas, el emprendimiento, la movilidad y el comercio. El reto no es producir datos. El reto es convertir información fragmentada en conocimiento que mejore las decisiones de inversión, la planificación institucional y la competitividad nacional.
Ese es uno de los argumentos centrales del Informe de Innovación Dominicana y Exportación Transnacional (DITER 2026) de Successment: los países que crearán mayor valor en las próximas décadas no serán únicamente aquellos capaces de atraer capital, sino aquellos capaces de comprender, interpretar y responder mejor a la actividad económica en tiempo real.
Bajo esta lógica, los nómadas digitales representan mucho más que un segmento de consumidores. Constituyen una ventana privilegiada para entender cómo se mueven el talento, el capital y la actividad económica a través de las fronteras.
En este sentido, los datos no son simplemente un resultado de la economía. Forman parte de la infraestructura que determina si una economía puede ser comprendida, valorada y considerada atractiva para la inversión.
Los datos también son soberanía.
Una invitación a liderar
Señor Presidente, su administración ha conducido al país a través de momentos de crisis, crecimiento y transformación. La próxima oportunidad no es únicamente económica. Es estratégica.
Un visado dominicano para nómadas digitales permitiría atraer talento global, fortalecer la actividad económica interna, mejorar la coordinación institucional y posicionar a la República Dominicana como líder regional en la emergente economía de la movilidad.
Los días 6 y 7 de agosto de 2026, responsables de políticas públicas, inversionistas, emprendedores, académicos y líderes internacionales se reunirán en Hotel Catalonia durante el Digital Nomad Summit Santo Domingo para debatir el futuro del talento global, el trabajo remoto y la competitividad económica.
Respetuosamente, extiendo una invitación a su administración para participar en esa conversación.
La pregunta ya no es si la economía de la movilidad está emergiendo. La pregunta es si la República Dominicana pretende contribuir a definirla.
Legado y liderazgo
La historia suele recompensar a las naciones que reconocen los cambios estructurales antes de que se vuelvan evidentes para todos.
Un visado dominicano para nómadas digitales no es una política turística. Es un instrumento para estructurar actividad económica transfronteriza en términos dominicanos y dentro de instituciones dominicanas.
El mercado se está moviendo. El talento se está moviendo. El capital se está moviendo.
La pregunta es si las políticas públicas se moverán con ellos.
Señor Presidente: el visado para nómadas digitales, ¿pa’ cuándo?








