Hay que decirlo en voz alta: ¡Ay, el gran arte de pedir fiao! Criticamos al Gobierno por endeudarse a la velocidad de la luz, pero cerramos los ojos ante el gran drama: el fisco tiene los bolsillos secos y necesita recaudar.
El problema real es que las autoridades no saben explicarlo. Ya vivimos este terror en los 80, cuando media América Latina, desde México hasta República Dominicana, firmó a oscuras con el FMI por no hablar claro. ¿El resultado directo? Grandes protestas y un pueblo encendido.
Gobernar no es solo pedir prestado para darle pan y circo a la ciudadanía; es sentarse a explicar por qué la alcancía nacional está vacía.
Si los funcionarios no quieren repetir la historia y que la calle se caliente, más les vale mejorar la comunicación, soltar la picardía financiera y hablarle a la gente con la verdad por delante. Eso no cuesta nada.






