Un 37.9% de los niños y niñas en República Dominicana de entre 1 y 14 años sufrieron castigo físico en sus hogares el año pasado, de acuerdo con los datos del informe Enhogar-Mics 2025 realizado por la Oficina Nacional de Estadística (ONE), informó este viernes el Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia (Unicef).
Esta encuesta, realizada a 29,676 hogares entre agosto y octubre de 2025, reveló que un 2.5% de los niños en dichas edades sufrió castigo físico severo, y que un 54.9% experimentó “cualquier método violento de disciplina”, aspecto en el que también se incluyen agresiones psicológicas.
En detalle, un 43% de dichos menores soportó agresiones psicológicas, entre las que se incluyen gritar y alzar la voz o a un niño o niña, así como llamarlo con nombres ofensivos como “tonto” o “vago”, destacó la institución, quien llevó a cabo esta encuesta con la colaboración de Unicef.
Ligado a ello, un 12.4% de las madres o cuidadoras preguntadas en el estudio aseguró creer que los niños necesitan ser castigados físicamente.
En lo que se refiere a los primeros años de infancia, un 45.9% de los niños de entre 1 y 2 años de edad sufrió cualquier método violento de disciplina, también en esa franja de edad un 36.4 % de infantes experimentó cualquier tipo de castigo físico en el mes anterior a la encuesta.
En los infantes de entre 3 y 4 años, un 61.4% de ellos sufrió cualquier método violento de disciplina y un 49.5% experimentó cualquier tipo de castigo físico.
En el estudio también se revela que un 33.1% de las mujeres de entre 18 y 49 años estuvieron casadas o unidas antes de cumplir la mayoría de edad, y en esa franja de edad un 11.3 % estuvieron casadas o unidas antes de los 15 años.
En las mujeres de entre 20 y 24 años, un 27.6% de ellas estuvieron casadas o unidas antes de los 18 años y un 9.5% antes de los 15 años.
A este respecto el ONE advirtió que el matrimonio infantil “compromete el desarrollo de las niñas y, a menudo, resulta en embarazos tempranos y aislamiento social, junto con bajos niveles educativos y escasa formación laboral, lo que refuerza la naturaleza de género de la pobreza”.













