La deuda pública y la calificación de riesgo son dos variables estrechamente vinculadas en la medición de la estabilidad financiera del país. Mientras el endeudamiento público agrupa las obligaciones asumidas por el Estado para financiar sus necesidades presupuestarias, las firmas Moody’s, Fitch y S&P evalúan la capacidad del país para cumplir con el servicio de esa deuda y mantener la confianza de los inversionistas.
En ese contexto, el país ha mantenido una trayectoria estable en sus evaluaciones crediticias. En 2025, Moody’s elevó la nota soberana de Ba3 a Ba2, manteniéndola en ese nivel en lo que va de 2026. Por su parte, S&P la ha ratificado en BB desde 2022 hasta el presente año, mientras que Fitch ha sostenido su calificación en BB-.
No obstante, el país aún no forma parte del grupo de economías con grado de inversión (AAA o equivalentes dentro de la escala BBB), categoría asociada a un menor riesgo de incumplimiento y a condiciones más favorables de financiamiento en los mercados internacionales.
En materia de endeudamiento, al cierre de 2025 la deuda pública alcanzó los US$76,248.6 millones. Este monto está compuesto por la deuda del Sector Público No Financiero (SPNF), que ascendió a US$61,549.9 millones, y la deuda del Banco Central de la República Dominicana (BCRD), que se situó en US$14,698.7 millones.
A diciembre de 2025 la deuda del SPNF representó 47.9% del producto interno bruto (PIB), mientras que en 2024 era de 46.3%. Al incluir la deuda del BCRD, equivalente a 11.4% del PIB, la deuda pública consolidada se ubicó en 59.4% del PIB.
Para 2026, el endeudamiento del SPNF continuó su tendencia al alza, al pasar de US$61,549.9 millones al 31 de diciembre de 2025 a US$67,995.5 millones al 31 de mayo de este año.
Riesgo país
En paralelo, República Dominicana registró un riesgo país de 161 puntos, una cifra inferior al promedio de América Latina, ubicado en 251 puntos, lo que refleja una menor percepción de riesgo por parte de los inversionistas internacionales.
Así lo establece el más reciente informe del BCRD, basado en el Índice de Bonos de Mercados Emergentes (EMBI, por sus siglas en inglés), elaborado por J.P. Morgan Chase a partir del comportamiento de la deuda externa emitida por cada país. En este ranking, el país ocupa la posición número 11 entre las economías latinoamericanas evaluadas.
El informe detalla que Bolivia encabeza la lista con 429 puntos, seguida por Argentina y Ecuador, ambas con 414 puntos. Luego figuran El Salvador (301), el promedio de América Latina (251), el promedio global (220), México (203), Colombia (191), Brasil (176) y Honduras (164), todos por encima del indicador dominicano.
Por debajo de República Dominicana se encuentran Costa Rica (126), Panamá (118), Guatemala (114), Perú (110), Paraguay (103), Chile (85) y Uruguay, con 60 puntos, que registra el menor riesgo país de la región.
En términos generales, el riesgo país mide la percepción de los inversionistas sobre la capacidad de un Estado para cumplir con sus obligaciones de deuda. Una menor puntuación refleja mayor confianza en los mercados y facilita el acceso a financiamiento internacional en mejores condiciones, mientras que niveles más altos implican mayores costos de endeudamiento.












