Cuando en 2015 un dominicano decidía dónde depositar sus ahorros, las opciones eran claras: los grandes bancos comerciales y, en menor medida, las cooperativas de crédito. Hoy, una década después, ese paisaje financiero ha sido reconfigurado por fuerzas que pocos analistas anticiparon con la claridad que revelan los datos.
Las sociedades administradoras de fondos de inversión (SAFI), prácticamente invisibles en 2015, concentran casi el 12% de los depósitos del sistema. Las asociaciones de ahorros y préstamos (AAP) más que duplicaron su cuota. Y las cooperativas -que en 2015 captaban más de cuatro de cada diez pesos del sistema- hoy tienen apenas uno de cada siete.
Así lo confirma la estadística sobre la distribución de captaciones de depósitos del público por entidades financieras, desde enero de 2015 hasta febrero de 2026. El total captado por pasó de RD$1.15 billones a RD$3.91 billones en ese período, un crecimiento de 240% que, descontada la inflación acumulada, representa una profundización real del sistema.
Banca múltiple domina
Los bancos múltiples son, y seguirán siendo, el eje del sistema. Su participación pasó de 55.5% en 2015 a 63.5% en febrero de 2026. En términos absolutos, sus captaciones crecieron de RD$638,383 millones a RD$2.48 billones, un alza del 289%. En este grupo, la concentración es marcada: BanReservas, con RD$910,212 millones en 2025, seguido por el Banco Popular con RD$636,858 millones y BHD con RD$469,396 millones. Estas tres entidades solas concentran más del 80% de las captaciones de toda la banca múltiple.
Sin embargo, el liderazgo de la banca múltiple no ha sido lineal. Alcanzó su pico histórico de participación en 2022, cuando llegó al 71.95%, empujado en parte por la caída estadística registrada en las cifras de cooperativas ese mismo año.
Desde entonces, el porcentaje ha retrocedido gradualmente hacia el 63.5% actual, a medida que otros subsectores -especialmente las SAFI y las AAP- han ganado terreno como captadores de recursos.
Las SAFI: la gran sorpresa
Ningún otro subsector refleja mejor la transformación del mercado que las SAFI. En 2015 apenas captaban RD$5,569 millones, menos del 0.5% del sistema. Para febrero de 2026 esa cifra fue RD$460,468 millones, una expansión de más de 8,000% en once años.
El despegue no fue gradual: en 2017 las SAFI ya concentraban el 2.1% del mercado al incorporar fondos de inversión más sofisticados; en 2019 superaron el 3.8%; y en 2023, empujadas por tasas pasivas más altas, cruzaron el umbral del 8%. Hoy representan el tercer mayor subsector del sistema, acercándose a las cooperativas en términos de participación relativa en el total estadístico.
Esta irrupción responde a tres factores convergentes: más educación financiera del ahorrante dominicano; la necesidad de rendimientos superiores a los ofrecidos por las cuentas de ahorro tradicionales, y la proliferación de plataformas digitales que facilitan el acceso a estos instrumentos. El dato también interpela a los reguladores: supervisar adecuadamente un sector que en una década pasó de ser marginal a concentrar el 11.8% del ahorro nacional es un desafío.
Cooperativas en un declive
El dato que más salta a la vista -y que requiere la mayor prudencia analítica- es el de las cooperativas. Según las estadísticas, su participación cayó de 40.8% en 2015 a 16% en febrero de 2026.
Independientemente del ajuste estadístico, el sector cooperativo ha perdido peso relativo en el sistema a lo largo de la última década. Esto es relevante porque las cooperativas son históricamente el principal canal de acceso financiero para segmentos de la población de ingresos bajos y medios, especialmente en zonas rurales y periurbanas. Su debilitamiento relativo no es un dato técnico menor: tiene consecuencias directas sobre la inclusión financiera del país.
Las APP y los BAC con crecimiento sostenido
Las AAP protagonizaron uno de los crecimientos más consistentes del período. De RD$34,052 millones en 2015 pasaron a RD$276,535 millones en 2025, con su cuota de mercado escalando del 2.96% al 7.17%. El motor ha sido el boom inmobiliario: las AAP son el principal vehículo de financiamiento hipotecario para el segmento de clase media, y la expansión del mercado de viviendas ha arrastrado consigo la captación de depósitos como fuente de fondeo.
Los bancos de ahorro y crédito (BAA) han pasado de ser casi imperceptibles en el sistema -0.19% en 2015- a representar el 1.32% en 2026, con un crecimiento nominal del 2,271% en el período. Aunque en volumen absoluto su impacto es modesto, son el punto de entrada al sistema formal en sectores que la banca múltiple no alcanza.
Migración los plazos fijos
El análisis temporal revela un momento de inflexión que no puede ignorarse: el año 2020. La pandemia de covid-19 y las medidas de liquidez implementadas por el Banco Central (con inyecciones estimadas en torno a RD$120,000 millones) dispararon el crecimiento de las captaciones al 18.8% interanual, el mayor ritmo del período analizado. Paradójicamente, mientras la economía se contraía, el ahorro crecía: los hogares acumularon liquidez ante la incertidumbre y la caída del consumo.
Desde 2023, y en respuesta a tasas pasivas más atractivas, el sistema experimentó una migración notable dentro de los instrumentos de captación: los depósitos a plazo, que representaban el 37% del total en 2022, escalaron al 48% en 2025. Esto implica un costo de fondeo más elevado para las entidades y una señal de que el ahorrante busca activamente rendimientos, no solo liquidez.
Efectos sobre la economía
El crecimiento sostenido de las captaciones tiene efectos concretos sobre la economía real. Las entidades financieras utilizan estos fondos como principal fuente para el otorgamiento de créditos: en promedio, las captaciones representan el 86% del pasivo total del sistema. A medida que el ahorro crece, también lo hace la capacidad del sistema de financiar vivienda, consumo, pequeñas empresas e inversión productiva.
Pero el cambio estructural en la distribución de esos ahorros entre tipos de entidades tiene implicaciones adicionales. La concentración puede reducir la competencia efectiva en el mercado de tasas pasivas, afectando el rendimiento que recibe el ahorrante. El crecimiento de las SAFI amplía las opciones pero introduce instrumentos con perfiles de riesgo distintos a los depósitos bancarios tradicionales, que están cubiertos por el Fondo de Contingencia.
Por último, la presión competitiva que ejercen las SAFI y las AAP sobre los bancos múltiples podría ser uno de los factores que explica la gradual erosión de la cuota de mercado de estos últimos desde el pico del 71.95% en 2022 hasta el 63.45% actual. En un sistema donde el ahorro sigue siendo la principal palanca de la intermediación, entender quién capta ese ahorro y en qué condiciones no es solo un ejercicio académico: es una cuestión de política económica de primera importancia.
Conclusión
El sistema financiero dominicano ha profundizado su alcance de manera notable entre 2015 y 2026. El ahorro nacional movilizado formalmente creció a un ritmo que supera la inflación y se traduce en mayor disponibilidad de crédito. Pero ese crecimiento no fue homogéneo: la banca múltiple y las SAFI ganaron terreno; las AAP y los BAC se consolidaron, y las cooperativas, cuya misión social es irreemplazable, enfrentan un desafío de reposicionamiento. La fotografía estadística que revelan los datos es de un sistema en transición acelerada.
Nota metodológica. Este artículo se basa en la estadística de la Superintendencia de Bancos de la República Dominicana, con datos que van de enero de 2015 a febrero de 2026. Las cifras de cooperativas son estimaciones del Banco Central y pueden diferir de los datos de la SB. Los montos corresponden al total del sistema incluyendo cooperativas, expresados en millones de pesos dominicanos.







