La inteligencia artificial (IA) está ampliando las herramientas disponibles tanto para quienes buscan vulnerar sistemas como para las instituciones que intentan protegerlos. Para Juan Daniel Pujols, director de Supervisión de Tecnología y Ciberseguridad de la Superintendencia de Bancos (SB), los ciberdelincuentes ya utilizan IA para crear mensajes de “phishing” personalizados, mientras las entidades pueden emplear agentes para identificar esas amenazas.
El “phishing” consiste en hacerse pasar por una persona o entidad legítima para inducir a la víctima a descargar un archivo, entregar información o realizar una acción que permita al atacante comprometer sus sistemas. Pujols explicó que la inteligencia artificial permite elevar la capacidad de los atacantes para elaborar este tipo de engaños.
La respuesta también puede apoyarse en IA. Según el funcionario, los agentes pueden encargarse del triaje de los correos electrónicos, es decir, analizar información disponible para determinar si un mensaje puede ser malicioso y permitir que la institución tome una decisión con mayor rapidez.
La tecnología también puede utilizarse para identificar anomalías sobre el tráfico de las redes. Esto permite ampliar la capacidad de vigilancia de las instituciones y buscar comportamientos que puedan revelar una amenaza.
Pujols mencionó además los “deepfakes” de voz y video entre los riesgos que deben considerar las entidades financieras, así como las herramientas para reconocimiento y explotación automatizada de vulnerabilidades. En este último campo, señaló que ya existe el denominado “pentesting” agéntico.
La evolución de estas herramientas ocurre en un contexto de rápida adopción de inteligencia artificial dentro de la banca. Pujols indicó que una encuesta realizada el año pasado mostraba que más de 40% de las entidades bancarias utilizaba IA en al menos un proceso de negocio. Este año, la proporción ya superaba el 75%.
La incorporación de agentes añade una nueva dimensión a esta competencia porque estos sistemas pueden recibir objetivos, utilizar herramientas, analizar resultados y continuar ejecutando tareas. Pujols, sin embargo, insistió en que su autonomía debe estar acompañada de supervisión y controles.
La carrera tecnológica, por tanto, no se limita a incorporar nuevas herramientas. También exige que las instituciones puedan evaluar los resultados de los agentes y mantener el juicio profesional como última instancia de decisión.








