Las asociaciones de ahorros y préstamos (AAyP) de República Dominicana mantiene un desempeño financiero consistente, respaldado por sólidos niveles de capitalización, un manejo controlado del crédito y una base estable de depósitos minoristas.
Así lo revela “Moody’s Ratings” en un informe que establece que estas entidades financieras continúan compensando parcialmente algunas debilidades estructurales propias de su modelo de negocio. Entre estas se encuentran la alta participación de los créditos hipotecarios, la concentración de los ingresos en actividades que generan intereses y una escala operativa limitada frente a la banca múltiple.
La firma calificadora explica que, de cara al futuro, las AAyP deberán desenvolverse en un entorno de mayores exigencias competitivas, regulatorias y tecnológicas. En ese contexto, señala que su principal desafío será diversificar sus fuentes de ingresos y ampliar la oferta de productos, sin perder las ventajas que históricamente les ha proporcionado su naturaleza mutualista, especialmente la retención de utilidades, el conocimiento del mercado y la relación cercana con sus clientes.

Moody’s considera que las asociaciones de ahorros y préstamos constituyen el principal segmento financiero no bancario del país. A junio de 2026, el sector concentraba RD$423,129 millones en activos, equivalentes al 10% de los activos del sistema financiero total. “Esta participación contrasta con la banca múltiple, que concentra aproximadamente el 88% de los activos del sistema”, destaca el informe.
Moody’s indica que, a pesar de su menor tamaño, las AAyP tienen una participación importante en el mercado hipotecario, al alcanzar aproximadamente el 35% del saldo de esa cartera y mantiene una estrecha relación con el sector construcción, actividad que aporta cerca del 15% del producto interno bruto (PIB) dominicano.
El informe indica que el sector está compuesto por 10 entidades que operan bajo un modelo mutualista. Sin embargo, existe una marcada diferencia en cuanto al tamaño de las instituciones: las tres principales asociaciones concentran el 85% de los activos y depósitos totales del sector.
Moody’s explica que el financiamiento de viviendas continúa siendo el eje central del modelo de negocios de las asociaciones y uno de sus principales elementos diferenciadores. Su orientación hacia segmentos de ingresos medios-bajos y, particularmente, hacia clientes que buscan adquirir su primera vivienda, ha favorecido el desarrollo de relaciones de largo plazo y el mantenimiento de buenos indicadores de riesgo.
Además, según la firma, esta especialización también implica que las asociaciones tengan un alcance de negocios más limitado que la banca múltiple. Entre sus principales restricciones se encuentran una menor capacidad para captar y colocar recursos en moneda extranjera, la imposibilidad de ofrecer cuentas corrientes y ciertas limitaciones para realizar operaciones internacionales.
Frente a estas restricciones, las AAyP han comenzado a ampliar gradualmente su participación en los segmentos comercial y de consumo. Con esta estrategia buscan aumentar la diversidad de sus ingresos y mejorar la rentabilidad tomando en cuenta el nivel de riesgo. No obstante, en algunas instituciones esta transición todavía ha tenido un impacto limitado en la composición de la cartera.
Calidad de cartera
“La calidad de los activos se mantiene estable y adecuada para el nivel de riesgo del sector. Uno de los principales factores que explica este comportamiento es el elevado peso de los créditos hipotecarios, que representan el 54% de la cartera total de las asociaciones de ahorros y préstamos, frente al 19% del sistema financiero en general.
A junio de 2026, el índice de morosidad se situó en 1.6%, prácticamente en línea con el promedio registrado durante el período 2023-2025, de 1.5%. Aunque este indicador es moderadamente superior al 1.1% registrado por la banca múltiple, continúa reflejando una adecuada calidad crediticia para el perfil de negocio de las asociaciones”, resalta Moody’s.
Para el mediano plazo, se prevé que los indicadores de calidad crediticia se mantengan estables, aunque en niveles ligeramente superiores a los observados históricamente. Esta evolución estaría relacionada principalmente con una mayor oferta de crédito en los segmentos de consumo y comercio, así como con una orientación cada vez mayor hacia la generación de rentabilidad.

La firma espera que la morosidad permanezca controlada. A su entender, los factores que respaldan esta expectativa están un entorno económico favorable, la buena dinámica del mercado hipotecario y el hecho de que una parte importante de la cartera está respaldada por garantías. Este último elemento, indica, es especialmente relevante porque ayuda a reducir las posibles pérdidas que podrían generarse si un crédito no es pagado.
La calificadora de riesgo considera que el fuerte arraigo de las asociaciones en sus respectivas áreas de influencia también constituye una ventaja. En ese oren, indica que el conocimiento acumulado de los mercados en los que operan y de sus clientes les ha permitido consolidar el crecimiento del crédito, aprovechando especialmente el buen desempeño de la economía y del mercado inmobiliario.
El informe destaca que, durante el primer semestre de 2026, la cartera de crédito de las asociaciones creció 10%, una expansión similar al 9% registrado por la banca múltiple. No obstante, este ritmo fue inferior al promedio de crecimiento observado durante 2023-2025, de 14%. Esta moderación es consistente con una progresiva convergencia hacia niveles de crecimiento considerados más sostenibles en el mediano plazo.
Para el período analizado, se espera que la cartera mantenga un crecimiento promedio en el rango alto de un dígito. Esta expansión estaría respaldada por la demanda continua de soluciones hipotecarias, unas perspectivas favorables para la economía y una mayor contribución de otros productos crediticios.
Capitalización
La solvencia es uno de los elementos que diferencia favorablemente a las asociaciones frente a otros intermediarios financieros. Sus elevados niveles de capitalización les proporcionan una importante capacidad para absorber pérdidas y enfrentar posibles cambios adversos en el entorno económico y operativo.
Además, estos niveles de capital les permiten continuar respaldando el crecimiento de sus activos sin comprometer significativamente su posición financiera. La propia naturaleza mutualista de estas entidades también contribuye a fortalecer su patrimonio, debido a que permite retener de manera recurrente las utilidades, ante la ausencia de distribución de dividendos.
A mayo de 2026, el índice de solvencia de las AAyP alcanzó 31.9%, un nivel considerablemente superior al mínimo regulatorio de 10%. Esta diferencia representa un amplio margen de protección y demuestra una sólida capacidad para absorber pérdidas. El proceso de expansión hacia segmentos de mayor riesgo podría generar gradualmente una mayor necesidad de capital. Sin embargo, se considera que el fortalecimiento continuo del patrimonio permitirá compensar esta presión y mantener los adecuados niveles de solvencia del sector.






