República Dominicana tiene capacidad para producir cine competitivo, pero necesita convertir el audiovisual en una política pública de Estado para pasar de ser un destino de producciones internacionales a un país capaz de exportar contenido propio.
Así lo consideraron los productores de audiovisuales Evelyna Rodríguez y Danilo Reynoso, quienes señalaron que el país cuenta con talento, experiencia y una legislación que ha permitido atraer proyectos extranjeros, sin embargo, entienden que todavía existen oportunidades para fortalecer la presencia internacional de las películas dominicanas.
“Se necesitan políticas públicas”, afirmó Reynoso, al referirse a lo que requiere la industria local cinematográfica para ampliar su alcance global.
En entrevista con elDinero, el productor puso como referencia el caso de Colombia, donde distintas instituciones del Estado apoyaron la promoción internacional de “El abrazo de la serpiente”. Según explicó, el respaldo incluyó recursos para publicidad, relaciones públicas y exhibiciones.
A su juicio, ese tipo de estrategia permite que una producción trascienda su condición de película y funcione también como una herramienta de promoción del país. Reynoso planteó que República Dominicana necesita una mayor articulación entre instituciones como la Dirección General de Cine (DGCine), los ministerios de Cultura y Turismo, las embajadas y otras entidades públicas, además de la participación del sector empresarial. “DGCine hace lo que puede con el presupuesto que tiene”, sostuvo el productor.

Estrategia
El productor considera que una política de este tipo también tendría un efecto sobre los profesionales que participan en la industria, al ampliar las oportunidades de trabajo para artistas y técnicos.
Rodríguez coincidió en que existen historias dominicanas con potencial para alcanzar audiencias internacionales. Sin embargo, señaló que la presencia del país en las plataformas globales también está condicionada por el volumen de contenido que puede generar.
Explicó que las plataformas operan en mercados donde el tamaño de las audiencias tiene peso en las decisiones de compra. Por eso, comparó la producción dominicana con la de países como México, que cuenta con un mercado mucho mayor.
Coproducciones
Para ambos productores, las coproducciones representan una de las principales vías para superar esa limitación.
Rodríguez explicó que su empresa ha trabajado en coproducciones con Colombia, México y Argentina. Esa experiencia ha demostrado que es posible combinar recursos y capacidades de distintos países para ampliar el alcance de los proyectos.
Reynoso señaló que las coproducciones permiten que una película dominicana pueda entrar a otros mercados a través de sus socios internacionales. La apuesta, explicó, no depende solamente de la taquilla. Los proyectos tienen distintas vías de monetización, entre ellas las ventas a televisión, plataformas internacionales y otros canales de distribución.
“Menos del 2% de todas las películas del mundo recupera el 100% de su inversión en territorio local”, sostuvo Reynoso, al explicar la necesidad de que las producciones puedan circular fuera del mercado de origen.
Los productores también consideraron que la competitividad del país depende de mantener una legislación funcional, seguridad jurídica y personal capacitado.
Reynoso defendió la Ley de Cine como una herramienta de competitividad y no solo como un gasto fiscal. Explicó que otros países y territorios mantienen incentivos para atraer producciones audiovisuales, por lo que República Dominicana compite con destinos que ofrecen condiciones similares.
A su juicio, la capacidad de atraer proyectos dependerá también de la disponibilidad de técnicos especializados.
En ese sentido, señaló que DGCine ha identificado necesidades de formación y ha desarrollado talleres especializados, mientras universidades y centros de capacitación también preparan profesionales para distintas áreas de la industria.
Rodríguez y Reynoso plantearon, además, que el cine dominicano tiene espacio para ampliar las historias que lleva a la pantalla.
Propuestas
Entre los temas pendientes, tanto Reynoso como Rodríguez mencionaron el aprovechamiento de acontecimientos históricos, personajes nacionales, literatura dominicana y problemáticas sociales.
Rodríguez citó producciones como Rafaela, sobre una niña que vive en una zona vulnerable, y un documental sobre el atleta paralímpico dominicano Patricio López, como ejemplos de historias con una dimensión social.
Reynoso agregó otro posible argumento: las dificultades de emprender en el país, desde la burocracia hasta la carga impositiva y el esfuerzo que realizan personas de distintos estratos sociales para salir adelante.








