El docente investigador del Instituto Tecnológico de Santo Domingo (Intec), Martín Meléndez Valencia, afirmó este martes que República Dominicana debe replantear el modelo de gestión de los recursos hídricos utilizado durante el siglo XX y avanzar hacia un manejo integral de las cuencas hidrográficas, acompañado de pequeños embalses y una administración más eficiente del agua.
Durante su análisis sobre “El Fenómeno de El Niño y la seguridad hídrica: retos para la República Dominicana ante un clima cambiante”, realizado en Intec, Meléndez sostuvo que el modelo hidrológico utilizado durante el siglo XX ha quedado desfasado frente a las nuevas condiciones climáticas que enfrenta el país.
Explicó que las grandes presas tradicionales generan elevados niveles de evaporación y evapotranspiración, mientras que la infraestructura necesaria para adaptarlas a las nuevas condiciones resulta cada vez más costosa.
“No es que no debemos hacer presas, pero debemos empezar por algo importante: el manejo integral de una cuenca”, expresó el investigador.
En ese sentido, propuso que, en lugar de concentrar todo el almacenamiento de agua en una gran presa, se construyan microembalses y pequeñas presas en los afluentes de las cuencas, con el objetivo de distribuir mejor el almacenamiento, reducir las pérdidas por evaporación y contribuir a mantener las condiciones ambientales de los ríos.
Destacó la importancia de garantizar el caudal ecológico, que definió como el caudal que debe mantenerse desde la presa hacia aguas abajo para asegurar que los ríos continúen sosteniendo la vida y los ecosistemas.
Al analizar el estado actual de las presas, Meléndez señaló que, si se observan únicamente las cifras nacionales, la situación podría parecer relativamente favorable.
De acuerdo con los números presentados por el investigador, dijo que las presas del país tienen una capacidad aproximada de 1,900 millones de metros cúbicos, que puede redondearse a unos 2,000 millones de metros cúbicos de almacenamiento.
Actualmente, según sus datos, el almacenamiento se encuentra en aproximadamente 1,345 millones de metros cúbicos. “Esto representa una reserva cercana al 69% de la capacidad total de almacenamiento de los embalses. Y ustedes dirían: bueno, no está mal”, expresó Meléndez.
Sin embargo, advirtió que el porcentaje nacional no refleja necesariamente la realidad de cada presa, debido a que existen diferencias importantes entre las distintas regiones del país.
Cuatro niveles para evaluar la situación
El investigador dividió la situación de las presas en cuatro niveles. El primero corresponde a la operación óptima, donde las presas no presentan problemas y pueden funcionar normalmente.
El segundo corresponde a los niveles estables, que requieren monitoreo continuo y coordinación de las descargas para evitar que la situación se deteriore.
El tercer nivel es el de alerta o cuidado, donde la presión sobre los recursos hídricos ya es alta y resulta necesario racionalizar el agua y establecer prioridades sobre sus diferentes usos.
Finalmente, está la alerta máxima, que implica restricciones severas y la utilización del agua únicamente para las necesidades prioritarias, principalmente el consumo humano.
Monción y el Cibao Central
De acuerdo con el análisis presentado por Meléndez, Monción es la presa que presenta la mejor condición dentro del panorama que describe.
En el Cibao Central, señaló que los niveles llegan hasta aproximadamente un 82%. Aclaró que Monción pertenece geográficamente a la Línea Noroeste y no al Cibao Central, pero que está siendo incluida en el análisis de esa zona.
Dentro del Cibao Central, Meléndez identificó a la presa de Bao como una de las que presenta mejores condiciones.
“Bao tiene entre sus principales usos el abastecimiento de agua potable y el riego agrícola”, dijo. Ante una situación de presión sobre los recursos hídricos, el investigador planteó medidas como un cierre parcial de los canales secundarios de agricultura y una priorización de los cultivos que pueden mantenerse durante períodos de escasez.




