Por: Alejandro Grisanti y Alfonsina Medina
República Dominicana acaba de ejecutar una exitosa operación de manejo de pasivos, que reduce sustancialmente el riesgo de refinanciamiento de corto plazo y extiende el perfil de vencimientos de la deuda pública. El Gobierno recompró US$1.385 millones del bono con cupón de 5.95% que vencía en enero de 2027 y, simultáneamente, emitió US$1.600 millones con vencimiento en marzo de 2039 y una tasa de 6.85%.
En términos sencillos, el país cambió una obligación que vencía en apenas cuatro meses por financiamiento a aproximadamente 12.5 años. De los cerca de US$1.700 millones que vencían en enero próximo, fueron recomprados 81.5%, reduciendo ese compromiso a apenas US$315 millones. Esto disminuye de manera muy importante las necesidades inmediatas de financiamiento y prácticamente elimina uno de los principales vencimientos externos de 2027.
La operación tiene, naturalmente, un costo: el nuevo bono paga 6.85% frente al 5.95% del instrumento recomprado. Pero comparar únicamente ambos cupones sería equivocado. Es importante observar la evolución de la prima de riesgo. Cuando el bono que ahora se recompra fue emitido en 2017, República Dominicana pagó un diferencial de 349 puntos básicos sobre los bonos del Tesoro estadounidense. La nueva emisión salió con un diferencial de 181 puntos básicos: 168 puntos menos. Aunque las tasas internacionales son hoy más elevadas, la prima específica que exige el mercado por asumir riesgo dominicano se ha reducido significativamente.
La emisión de US$1.600 millones recibió órdenes por US$6.542 millones, 4.1 veces el monto colocado. Sin embargo, en @ecoanalitica creemos que el tamaño del libro de órdenes debe interpretarse con cautela y no constituye, por sí solo, un buen indicador del éxito de una emisión. En las colocaciones primarias suele existir una pequeña concesión frente al mercado secundario y, cuando esta resulta atractiva, los inversionistas tienden a sobredimensionar sus órdenes anticipando que recibirán solo una fracción de lo solicitado. Esto puede inflar artificialmente la demanda reportada.
Esto no significa que el nivel de endeudamiento deje de ser relevante. Al 31 de julio, la deuda del Sector Público No Financiero alcanzaba US$67.828 millones, equivalente a 48.2% del PIB. Cerca de 71% corresponde a deuda externa, por lo que mantener una estrategia activa de manejo de vencimientos continúa siendo fundamental.
La sostenibilidad de la deuda no depende únicamente de cuánto se debe. También depende de cuándo vence, cuánto cuesta refinanciarla y qué confianza tiene el mercado en la capacidad del país para pagarla. Esta operación mejora claramente el perfil dominicano en esas dimensiones.











