La economía de Estados Unidos creció 0.6% entre abril y junio con respecto al primer trimestre, lo que supone una revisión al alza de dos décimas con respecto a la segunda estimación publicada en agosto, mientras que en tasa anual, la primera potencia mundial creció 2.2%, siete décimas más.
La tercera estimación publicada este miércoles por la Oficina de Análisis Económico (BEA) refleja principalmente revisiones al alza en la inversión, el gasto de los consumidores y el gasto público a ritmo anual.
El consumo privado fue el principal motor del crecimiento y aportó alrededor de 2.5 puntos porcentuales al avance del PIB estadounidense en el segundo trimestre.
En este caso fue revisado cuatro décimas al alza, hasta el 3.8% anualizado, gracias a un mayor consumo de servicios recreativos y de compras de vehículos y dispositivos digitales.
El gasto de capital privado se revisó al alza 1.3 puntos porcentuales hasta situarse en el 4.6% anualizado, gracias a la mejora en inversión tanto en activos fijos como en inventarios.
A su vez, la caída en el gasto público, estimada en agosto en un retroceso del 0.4%, mejoró tres décimas hasta situar la contracción en el 0.1%.
El índice de precios de gastos de consumo personal (PCE) aumentó por su parte 5% anualizado en el segundo trimestre, una cifra revisada a la baja en 3 décimas, mientras que el dato subyacente, que excluye alimentos y energía por su volatilidad también se revisó tres décimas a la baja hasta quedar en el 3.3%.
El PIB, junto a la inflación, incluyendo las cifras del PCE, y los datos de empleo, son indicadores clave para la Reserva Federal (Fed) en sus decisiones de política monetaria.
La ligera rebaja del PCE dibuja un escenario algo mejor de cara a la próxima reunión de política monetaria del órgano, que en este mes incrementó los tipos de interés, dejándolos en una horquilla entre el 3.75% y el 4%, por primera vez desde julio de 2023 ante la persistente inflación, impulsada principalmente por la guerra contra Irán.











