La capacidad del árbitro para identificar y frenar tácticas dilatorias depende, en buena medida, del conocimiento que tenga sobre el caso, afirmó la árbitra internacional Diana Correa.
Correa destacó que la eficacia es uno de los grandes retos del arbitraje, especialmente porque un procedimiento que se presenta como más expedito también puede extenderse cuando las partes utilizan mecanismos para retrasarlo.
Durante una entrevista exclusiva con elDinero tras la presentación del nuevo Reglamento de la Corte de Arbitraje de Santo Domingo en el HUB Cámara Santo Domingo, la especialista señaló que los nuevos reglamentos de arbitraje están incorporando herramientas orientadas a mejorar la eficacia de los procesos.
“Esos reglamentos me empoderan para usar esos reglamentos con eficacia”, explicó al referirse a las herramientas que tiene como árbitra para controlar el procedimiento.
Sin embargo, Correa sostuvo que disponer de esas herramientas no es suficiente. El árbitro debe conocer el caso, las partes y los documentos presentados para determinar cuándo una actuación responde a una necesidad procesal y cuándo puede tratarse de una táctica dilatoria.
“Creo que cuando conoces el caso, conoces tus partes, conoces los memoriales, los escritos, conoces de verdad tu caso, sabes si se trata de una técnica dilatoria o no y sabes cómo actuar”, indicó.
La árbitra agregó que las decisiones deben apoyarse en las reglas del reglamento de arbitraje, las leyes de la sede y las reglas procesales acordadas con las partes al inicio del procedimiento.
Para Correa, ese conjunto de normas constituye el “arsenal normativo” disponible para el árbitro, pero su efectividad depende de que este tenga un conocimiento adecuado de la controversia.
“El arsenal normativo está a la mano del árbitro, pero no sirve de nada si el árbitro no tiene un buen conocimiento del caso para usarlo”, afirmó.











