Son las seis de la mañana de un sábado. Mientras el “distrito financiero” de Santo Domingo comienza el día prácticamente desierto, un grupo de empleados y ejecutivos cambia los trajes por camisetas y tenis para participar en una jornada de limpieza de la playa de Güibia, en ocasión al Día Internacional de Limpieza de Playas. No han llegado para cerrar una transacción ni revisar las tasas de interés, sino para recoger residuos y contribuir al cuidado de la costa.
Entre los participantes está Alba Oviedo, de 58 años, quien encabeza a 25 voluntarios de la Cooperativa Nacional Múltiple de los Bioanalistas (Biocoop). Por segundo año consecutivo, el equipo participa en iniciativas de conservación que incluyen limpieza de playas y reforestación. Su jornada comienza a las cinco de la mañana, cuando organiza los asuntos de su hogar y prepara la logística de la actividad.
“Me motiva ser voluntaria porque así ayudamos al medio ambiente. Tú sabes que todas estas basuras, los plásticos, contaminan y también acaban con los peces; entonces hay que contribuir”, expresa Oviedo a elDinero. En el mundo, el 57% del trabajo voluntario lo realizan las muejres, según Osmia.
Al concluir la jornada, a las 10 de la mañana, el grupo liderado por mujeres (98%) ha contribuido a recolectar alrededor de 10 bolsas grandes de plástico PET. La cantidad representa un resultado visible, pero la participación también revela el esfuerzo personal que sostiene estas iniciativas.
A pocos metros, Damián de la Cruz, de 27 años y voluntario de Grupo Ramos, participa por segundo año en actividades de limpieza de playas. Para llegar a Santo Domingo, debe trasladarse desde San Cristóbal en transporte público.
“El mayor reto o sacrificio es que vengo desde San Cristóbal en transporte público, pero vale la pena, de verdad que sí”, afirma a este medio. Él forma parte del 60% de las personas voluntarias que tiene entre 15 y 29 años, según el informe “Panorama del voluntariado en República Dominicana”, elaborado por Alianza ONG, en 2024.
Oviedo y De la Cruz representan el componente humano de una práctica que gana presencia en las estrategias de responsabilidad social empresarial. Sin embargo, su consolidación depende de que las jornadas aisladas se conviertan en programas sostenidos, vinculados con necesidades concretas y resultados verificables.
El voluntariado corporativo (VC) moviliza a los colaboradores de una organización para que aporten tiempo, conocimientos y capacidades a iniciativas de beneficio social. En República Dominicana, las actividades abarcan educación financiera, conservación ambiental, inclusión social, acompañamiento a emprendedores y mejoramiento de viviendas.
El informe de Alianza ONG, señala que el VC representa apenas el 6% del total encuestado en el país, donde una parte importante de estas actividades se concentra en las asociaciones sin fines de lucro (ASFL).
El estudio no solo identifica a los jóvenes como un componente destacado de la participación, sino que el 64% afirma que participa para ayudar a otras personas, mientras que el 49% desea contribuir a un mundo mejor. Otro 23% señala que el voluntariado le permite sentirse agente de cambio.
Para Julia Tavares-Bucher, coordinadora general del Servicio Ignacio de Voluntariado de la República Dominicana (Servir-D), el interés empresarial ha aumentado en los últimos años. “Cada vez más empresas se interesan por crear o fortalecer sus programas de voluntariado corporativo”, sostiene a elDinero.
Tavares-Bucher recuerda que en 2017 se hablaba poco de esta modalidad. Actualmente, afirma, numerosas empresas grandes realizan actividades o mantienen programas estructurados, mientras otras solicitan orientación para desarrollar sus iniciativas.
“El voluntariado corporativo genera valor en varias direcciones. Contribuye al bienestar de las comunidades y al fortalecimiento de las organizaciones sociales, pero también produce beneficios importantes dentro de la empresa”, explica la también antropóloga.
El sector financiero dominicano dispone de conocimientos que pueden ser útiles para personas que necesitan administrar sus recursos o desarrollar sus negocios. Por eso, varios programas de voluntariado corporativo incorporan educación financiera y orientación económica a sus actividades sociales.
En esta línea, la Superintendencia de Bancos (SB) formalizó recientemente el Voluntariado SB para desplegar talleres comunitarios sobre finanzas personales. Enmanuel Cedeño Brea, superintendente de Bancos, enfatiza que “la confianza no se construye solo con normas, supervisión y cifras, sino también con personas, cercanía y la convicción de que servir a la sociedad es parte de nuestra responsabilidad”.
En entrevista a elDinero, la SB destacó que entre las áreas previstas figura la educación financiera, con contenidos sobre ahorro, prevención de fraudes, uso responsable del crédito y derechos de los usuarios. La entidad también contempla acciones relacionadas con clima, salud y desarrollo comunitario.
En el Banco BHD, el voluntariado cuenta con una trayectoria más amplia. Kirssys Abreu, segunda vicepresidenta de Responsabilidad Social y Sostenible de BHD, explica que el programa conecta a los colaboradores con las necesidades sociales. “Nos permite llevar a las comunidades no solo recursos, sino también tiempo, conocimiento y capacidades de nuestra gente”, señala Abreu a elDinero.
Durante 2025, el Voluntariado BHD reunió a 913 voluntarios corporativos que realizaron 192 intervenciones y acumularon más de 4,620 horas de servicio. Las iniciativas abarcaron ámbitos sociales, educativos, ambientales y comunitarios.
La educación financiera ocupa un lugar importante, en un país en donde más de tres millones de personas no está bancarizada. En los tres años reportados, el banco realizó más de 970 talleres, con más de 4,000 horas de formación y más de 50,000 personas beneficiadas. En estas actividades participaron 120 colaboradores voluntarios, que compartieron conocimientos sobre ahorro, planificación, crédito y emprendimiento.
Para Abreu, el efecto también se refleja dentro de la organización: “Fortalece el sentido de pertenencia, acerca a los colaboradores a distintas realidades sociales y les permite ser parte activa de las soluciones”.
Asimismo, Banco Ademi combina la acción social con la inclusión financiera. Karina de los Santos, directora de Servicios y encargada de Manos Voluntarias Ademi, explica que la entidad ofrece asesoría técnica y crédito a pequeños emprendedores y personas que desarrollan actividades productivas sin haber tenido acceso a servicios bancarios.
“Nosotros estamos trabajando para poder conectar y ayudar a comunidades más vulnerables, a comunidades que más lo necesitan”, afirma De los Santos a elDinero.
La entidad organiza equipos y actividades para evitar interferencias con la jornada laboral. También incorpora acciones ambientales. Claudia Sánchez, gerente de Relaciones Públicas y Sostenibilidad de Banco Ademi, señala que la institución cuenta con 74 sucursales en 28 provincias, y procura combinar su presencia territorial con orientación financiera y prácticas responsables.
En las jornadas de limpieza, explica, no basta con retirar residuos: es necesario enseñar a clasificarlos. “La jornada de playa también es transmitirles a nuestros colaboradores por qué es importante segmentar de manera adecuada cada residuo que nosotros consumimos”, expresa Sánchez.
Vivienda: construir oportunidades
El voluntariado corporativo también aborda brechas estructurales como el déficit habitacional, proyectado por el Poder Ejecutivo en más de medio millón de viviendas para 2025.
A través de alianzas estratégicas con el sector privado, Hábitat Dominicana, ha movilizado a 1,248 voluntarios desde 2021 (casi el 50% mujeres) para tareas de remozamiento y construcción.
Yaritza Beltre, gerente de Desarrollo de Recursos de Hábitat Dominicana, aclara que, aunque el voluntariado no sustituye la responsabilidad del Estado, “su valor está en la capacidad de movilizar recursos, talento y tiempo para atender necesidades concretas de las familias”.
“El voluntariado corporativo comienza con una oportunidad de acercamiento y sensibilización. Las personas conocen la realidad de las familias, las condiciones en las que viven y las mejoras que necesitan sus viviendas”, destaca Beltré a elDinero.
A partir de ahí, participan en jornadas en las que aportan su tiempo y mano de obra en tareas que no requieren conocimientos técnicos especializados, siempre bajo la orientación del equipo responsable.
Agrega que al compartir la jornada y trabajar junto a las familias, los voluntarios se convierten en parte de una transformación que va más allá de una mejora física. “Se genera una conexión humana y emocional con la comunidad y, al mismo tiempo, muchos colaboradores desarrollan un mayor sentido de orgullo y pertenencia hacia una empresa que fomenta este tipo de iniciativas”, afirma Beltre.
El impacto va más allá de la mano de obra. En la Asociación Popular de Ahorros y Préstamos (APAP), el programa incluye acompañamiento financiero a familias que buscan adquirir su primera vivienda.
Laura Isabel Sepúlveda, beneficiaria del programa “Un Techo para Nuestra Gente”, contó con la mentoría de un voluntario de APAP durante el proceso de compra de su hogar. “Comprar mi primera vivienda era uno de los sueños más importantes para mi familia, pero también una decisión que implicaba muchos retos y riesgos financieros”, indica a elDinero.
Añade que esa orientación y apoyo le ayudó a comprender mejor sus finanzas, evitar errores que pudieron comprometer la estabilidad económica y tomar decisiones más informadas. “Más que una asesoría, recibí una guía cercana y genuina en uno de los momentos más importantes de mi vida”, destaca Sepúlveda.
Mildred Minaya, vicepresidenta de Comunicación y Sostenibilidad de APAP, reporta un crecimiento sostenido de la participación interna: entre 2023 y 2025, los voluntarios únicos pasaron de 350 a 558 (30% de la fuerza laboral).
Indica que actualmente el VC de esta entidad concentra sus esfuerzos en tres ejes de acción, alineados con la estrategia de sostenibilidad e inversión social de la institución: educación financiera, bienestar de las personas y medioambiente.
“Estos ejes movilizan el talento y conocimiento de los colaboradores para generar valor social en las comunidades y contribuir al desarrollo sostenible”, explica Minaya a elDinero.
Las horas de servicio también crecieron, al pasar de 1,850 en 2023 a 3,582 en 2025, un incremento cercano al 94%. Aunque los datos muestran una mayor movilización de personal y tiempo, el alcance social debe evaluarse también a partir de los resultados y la continuidad de las iniciativas.
A esta visión comunitaria se suma el Voluntariado Popular del Banco Popular Dominicano, con más de 2,000 voluntarios activos. Dinorah Grullón Hernández, gerente de la División de Proyectos, destaca el acompañamiento humano a poblaciones vulnerables, como las jornadas realizadas en el Hogar de Ancianos San Francisco de Asís.
“Contribuir al bienestar de las personas también significa estar presentes y estrechar vínculos con las comunidades de las que formamos parte”, señala Grullón Hernández.
El Informe sobre Responsabilidad Social Corporativa de la Banca Múltiple, de la Asociación de Bancos Múltiples de la República Dominicana (ABA), señala que el sector destinó RD$3,568 millones a acciones de responsabilidad social, incluyendo voluntariados, en 2023. En tanto, a nivel general en el país un 26% de las entidades invierten más de RD$90,000 en el voluntariado. Para Hábitat el aporte va más allá de lo material.
elDinero solicitó información al Consejo del Centro Nacional de Fomento y Promoción de las Asociaciones sin Fines de Lucro (CASFL), sin obtener respuesta al cierre de esta edición.
Impacto ambiental
Las limpiezas de playas son una de las expresiones más visibles del voluntariado corporativo dominicano. Reúnen a personas de distintos niveles jerárquicos en torno a un objetivo compartido y permiten observar resultados inmediatos, aunque el cambio ambiental requiere esfuerzos constantes.
Mares Circulares, iniciativa en la que participaron Grupo Ramos, el Sistema Coca-Cola, Bepensa Dominicana, el Ministerio de Medio Ambiente, entre otras entidades, movilizó en la reciente jornada a más de 400 voluntarios y permitió recolectar 1,852 libras de residuos.
Yoel Gómez, gerente de Sostenibilidad de Grupo Ramos, explica a elDinero que estas actividades buscan sensibilizar sobre la clasificación de residuos y el cuidado del planeta. Entre los participantes hubo 30 voluntarios corporativos y familiares de trabajadores.
Gómez considera que el mensaje debe extenderse más allá de la jornada. La clasificación de residuos en los hogares y las alianzas de reciclaje con alcaldías y empresas privadas para mantener el esfuerzo.
En tanto, la jornada de Banco Ademi en Güibia reunió a más de 40 colaboradores, 60% de mujeres y 40% de hombres. Además de recoger residuos, la actividad procura que los participantes comprendan cómo sus hábitos cotidianos repercuten en el entorno.
En un país con una alta siniestralidad vial, la educación vial también forma parte de los VC. Georgina Valdez, responsable del Voluntariado Mapfre en República Dominicana, explica que el programa, presente en 28 países a través de Fundación Mapfre, promueve una sociedad más justa e inclusiva, en consonancia con los objetivos de desarrollo sostenible (ODS) y las estrategias de la entidad.
“En Mapfre entendemos que nuestro rol va más allá de ofrecer protección frente a los riesgos. También tenemos la responsabilidad de contribuir a una sociedad más segura e informada”, expresa Valdez a elDinero.
Uno de sus principales ejes es la prevención de riesgos y la seguridad vial. Desde 2012, este programa ha beneficiado a más de 1.2 millones de personas en el país. “Queremos ayudar a prevenir riesgos, educar y generar oportunidades que contribuyan a una sociedad más segura”.
Para Pablo Viñas Guzmán, director ejecutivo de AFS Intercultura, ASFL formada por voluntarios, uno de los principales desafíos del VC es lograr que los colaboradores participen en la elección de las causas que desean apoyar.
“Uno de los desafíos es precisamente lograr que el voluntariado no sea solamente una actividad organizada por la empresa, sino una oportunidad para que sus colaboradores encuentren propósitos compartidos”, sostiene Viñas a elDinero.
De cara al Año Internacional de los Voluntarios, Viñas plantea que la prioridad debe ser convertir las acciones aisladas en iniciativas continuas, con calendarios de participación y alianzas entre empresas, universidades, organizaciones sociales e instituciones públicas.
Construcción de reputación
Para Víctor Bautista, socio director de Mediáticos, el VC ayuda a humanizar al sector financiero, cuya actividad suele percibirse mediante tasas, transacciones, aplicaciones, sucursales y regulaciones. La participación de los empleados permite mostrar a las personas detrás de las instituciones y vincular las marcas con valores sociales.
“Pero su efecto más importante probablemente ocurre hacia dentro”, afirma, el estratega en comunicación. Bautista considera que los colaboradores se convierten en portavoces de la organización cuando reconocen como legítimas sus iniciativas. Asegura que lo que comparten en sus hogares, comunidades y redes personales puede tener una credibilidad difícil de alcanzar mediante la publicidad.
Sin embargo, Bautista advierte que la reputación no puede construirse únicamente con actividades externas. Una empresa que promueve la solidaridad mientras descuida la equidad, el respeto y el desarrollo de sus propios trabajadores corre el riesgo de generar contradicciones. “Por eso entiendo el voluntariado no solamente como responsabilidad social, sino también como cultura corporativa en acción”, enfatiza.
De su lado, Eduardo Valcárcel, director general de Newlink República Dominicana, coincide en que las iniciativas sociales pueden fortalecer el vínculo entre los empleados y la organización, siempre que respondan a un compromiso genuino.
“Cuando una organización demuestra un compromiso genuino con su comunidad, logra transformar la relación laboral en algo más que una simple transacción económica, construyendo un propósito genuino que atrae y retiene al talento más valioso”, sostiene el mercadólogo.
Valcárcel, con amplia experiencia en liderazgo empresarial, considera que los programas deben ofrecer diferentes formas de participación para incorporar a empleados con intereses y capacidades diversas. Las actividades ambientales pueden complementarse con iniciativas de inclusión, apoyo a personas con discapacidad o transferencia de conocimientos técnicos a emprendedores.
También defiende una mayor colaboración entre empresas, gremios y autoridades para ampliar el alcance de las acciones. “Siento que todavía necesitamos fomentar más la colaboración interinstitucional”, plantea a elDinero.
Tanto Bautista como Valcárcel entienden que el objetivo es que el voluntariado corporativo no se limite a una secuencia de actividades destinadas a proyectar una imagen favorable, sino que se integre en la cultura organizacional y contribuya a necesidades identificadas.
Tareas pendientes
El crecimiento de los programas no elimina los desafíos de gestión. Según Alianza ONG, es necesario divulgar la Ley 61-13 sobre el servicio voluntario, una tarea pendiente para el 52% de los voluntarios y el 45% de las entidades consultadas.
El informe también advierte sobre la falta de un registro nacional representativo y de oportunidades de formación, lo que dificulta diseñar políticas acordes con las necesidades del sector. Bucher enfatiza que la capacitación es clave en actividades que exigen conocimientos técnicos. El desafío consiste en que ese valor no dependa únicamente del entusiasmo de los participantes.
Evolución
Para Jaime Ulloa, experto internacional en voluntariado corporativo y director de Osmia, esta práctica ha dejado de ser una simple acción social para convertirse en una herramienta estratégica de cultura organizacional, reputación e impacto. Hoy, afirma, no basta con organizar actividades aisladas o contabilizar participantes.
Con más de 250 empresas asesoradas y 1,500 proyectos implementados, Ulloa sostiene que las compañías líderes serán aquellas que midan resultados reales, integren el voluntariado en sus estrategias ambientales, sociales y de gobernanza (ESG), aprovechen el talento profesional (aporte técnico) de sus colaboradores y desarrollen alianzas multisectoriales sostenibles y programas escalables a nivel regional.
Asegura que aunque muchas empresas invierten en cultura organizacional, pocas aprovechan el potencial del voluntariado corporativo para fortalecerla. “El voluntariado corporativo no es solo una acción social; bien diseñado, transforma la relación de las personas con su trabajo y con la empresa. La diferencia está en la estrategia”, subraya Ulloa.












