¿Qué empuja a una persona a donar su tiempo, talento y esfuerzo sin recibir un centavo a cambio? Para muchos, la respuesta nace de la empatía; para otros, de una experiencia cercana o personal. “Me motivó ser voluntario por mi discapacidad, porque sé lo que se siente con todas las barreras que hay en la sociedad” , expresó uno de los voluntarios entrevistados para el informe Panorama del Voluntariado en República Dominicana 2024, elaborado por Alianza ONG.
Su testimonio pone sobre la mesa una realidad que trasciende la solidaridad: las barreras que enfrentan las personas con discapacidad no siempre están en sus condiciones personales, sino también en los espacios, los servicios y las oportunidades que la sociedad les ofrece o les niega para desarrollarse.
En República Dominicana, aunque se han registrado avances en el reconocimiento de los derechos de esta población, persisten desafíos en materia de inclusión laboral y educativa, así como en la atención en salud. Se estima que las personas con discapacidad representan alrededor del 7% de la población, un segmento que todavía encuentra obstáculos para acceder a oportunidades de desarrollo socioeconómico.
En este escenario, el voluntariado corporativo (VC) se convierte, muchas veces, en una de las pocas «manos amigas». Su aporte va más allá de la entrega de recursos económicos: también puede acercar a las personas con discapacidad a experiencias de formación, facilitar su integración laboral, promover su autonomía y contribuir a que las empresas revisen sus prácticas.

La historia de Michael Eusebio, un joven con discapacidad visual, permite observar cómo una oportunidad puede abrir nuevas posibilidades. Michael encontró una vía para desarrollar sus competencias tecnológicas a través del programa “APAP de Par en Par” , del Voluntariado APAP, en alianza con la Iniciativa Empresarial para la Educación Técnica (IEET).
Con el tiempo, esa oportunidad se convirtió en un punto de inflexión en su trayectoria. Michael logró consolidarse como desarrollador de software y fue reconocido como uno de los primeros profesionales dominicanos con discapacidad visual en destacarse en este ámbito.
Actualmente, avanza en su proyecto académico para cursar estudios de Ingeniería en Inteligencia Artificial (IA) en la University of Colorado Boulder, además de explorar oportunidades en otras universidades de Estados Unidos.
Mildred Minaya, vicepresidenta de Comunicación y Sostenibilidad de la Asociación Popular de Ahorros y Préstamos (APAP), explica que Michael pudo realizar una pasantía que le permitió fortalecer sus habilidades en el área tecnológica y demostrar su talento en un entorno profesional inclusivo. “Esta iniciativa forma parte de los esfuerzos de APAP para promover el acceso de las personas con discapacidad a experiencias de formación y empleo de calidad”, expresó a elDinero .

Su experiencia muestra lo que puede ocurrir cuando la formación, el acceso y la confianza se combinan para abrir espacios de participación profesional.
“Más allá de los logros académicos y profesionales, su historia nos recuerda el verdadero propósito de la inclusión: generar oportunidades para que cada persona pueda desarrollar su potencial. Michael no necesitaba un trato especial; Necesitaba acceso, confianza y una oportunidad para demostrar sus capacidades”, enfatizó la ejecutiva de APAP.
El caso también permite conectar la experiencia individual con una realidad más amplia. Según el informe Hacia un sistema financiero inclusivo y sostenible , publicado en 2025 por la Superintendencia de Bancos (SB), el 43% de las entidades de intermediación financiera (EIF) cuenta con programas de inclusión laboral para personas con discapacidad o está en proceso de implementarlos. De ese total, un 25% ya los ejecuta y otro 18% se encuentra en proceso.
El voluntariado corporativo en República Dominicana sigue siendo difícil de cuantificar. Según datos del Centro Nacional de Fomento y Promoción de las Asociaciones sin Fines de Lucro (CASFL) , al cierre de 2025 se registraron 3,779 voluntarios , de los cuales 57 (1,5%) eran corporativos y estaban vinculados a ocho organizaciones sin fines de lucro. Sin embargo, la cifra no refleja necesariamente la realidad nacional, pues no permite identificar cuántas empresas mantienen programas activos de voluntariado.
En cuanto a los ámbitos de actuación del voluntariado en general, el ambiental concentra la mayor cantidad de participantes, con 2.264 voluntarios (59,9%). Le siguen el educativo, con 747 (19,8%); la asistencia social, con 347 (9,2%); los derechos humanos, con 151 (4%); y el cultural, con 108 (2,9%).
Otras áreas, como la niñez, la ayuda humanitaria, el deporte y la cooperación internacional, agrupan a 105 personas (2,8%). La inclusión financiera, por su parte, no figura como una categoría específica en el registro.
Respecto a las modalidades de participación del conjunto de voluntarios, el 92.5% realiza actividades presenciales, el 6.9% participa de forma mixta y el 0.6% lo hace virtualmente. En cuanto al tipo de participación, el 87,6% corresponde a voluntariado fijo, el 12,3% a ocasional y menos del 1% a mixto.
El CASFL precisó que estos porcentajes corresponden al total de voluntarios registrados y no exclusivamente al segmento corporativo. Por tanto, la información disponible no permite determinar qué modalidades predominan entre los voluntarios corporativos ni cómo se distribuyen por ámbito de actuación.
La discapacidad entre las áreas de acción
El informe de Alianza ONG también ofrece una mirada a la relación entre el voluntariado y las personas con discapacidad. De acuerdo con el documento, la discapacidad representa el 14% de las áreas con las que se relacionan las actividades que realizan las personas voluntarias. Asimismo, constituye el 16% de las áreas en las que las organizaciones solicitan voluntarios.
Sin embargo, cuando se examinan las áreas de interés de quienes participan, la discapacidad registra un 4%. El informe recoge otros temas, como vivienda (9%), desarrollo juvenil (5%), inserción laboral (15%) y deporte y recreación (15%).
La contribución del voluntariado corporativo no se limita a las actividades puntuales. En algunos casos, se expresa en programas que mantienen relaciones continuas con organizaciones sociales, canalizan recursos económicos y acompañan a familias que necesitan apoyo.
Una de esas iniciativas es el Voluntariado Humano de Corazón, del Grupo Humano , cuya labor se ha concentrado en la niñez y en el acompañamiento a menores con enfermedades de alto costo y complejidad o condiciones de vida permanentes.
Para Diomares Musa Fiallo, vicepresidenta de Desarrollo de Mercado, Productos y Canales de Grupo Humano , la responsabilidad social forma parte de la trayectoria de la organización. Después de años de apoyar a personas particulares e instituciones que se acercaban en busca de ayuda, decidieron enfocar sus esfuerzos en un área específica para incrementar el impacto de sus acciones y canalizar de manera más eficiente los aportes.
«Cuando una enfermedad de alto costo y complejidad o una condición de vida permanente (como el autismo o el síndrome de Down, por citar un ejemplo) está presente en la vida de un niño, todo el ecosistema familiar se ve impactado tanto económica como emocionalmente», expresa Musa Fiallo a elDinero.
Esa realidad motivó a la organización a concentrar sus esfuerzos en la niñez dominicana. En 2007 nació el programa de responsabilidad social empresarial “Yo doy de Corazón”, con la misión de apoyar la recuperación de niños de escasos recursos afectados por enfermedades de alto costo y complejidad, conocidas también como enfermedades catastróficas, o por condiciones de vida permanentes.
Con el paso del tiempo, el programa evolucionó hasta convertirse en el Voluntariado Humano de Corazón, bajo el lema “Por niños sanos y felices”. Actualmente, cuenta con más de 300 personas inscritas , a quienes se convoca por diferentes canales de comunicación, entre ellos un grupo oficial de WhatsApp, el correo interno y la plataforma de gestión de voluntarios Give Pulse.
La coordinación de las actividades parte de las necesidades de las fundaciones aliadas. Mieses explica que mantiene una comunicación recurrente con estas organizaciones, de acuerdo con las acciones que desarrollan y los requerimientos de cada encuentro o caso.
“Con las fundaciones mantenemos comunicación recurrente, según las acciones y actividades que estas tengan, así como los requerimientos que presentan cada encuentro o caso. En función de dichos criterios, se procede a coordinar a los voluntarios para que puedan brindar su apoyo”, expresa Musa.
En más de una década y medios de trabajo, Humano de Corazón ha aportado más de RD$110 millones e impactado directamente a más de 12,000 niños e indirectamente a más de 20,000. También ha apoyado iniciativas de alcance masivo, como Caminantes por la Vida , Quiéreme como Soy , Ganémosle la Carrera a la Diabetes y Ángeles sobre Ruedas.
El programa cuenta con nueve fundaciones aliadas: Heart Care Dominicana, St. Jude, Aprendiendo a Vivir, Nido para Ángeles , World Vision , Amigos por el Síndrome de Down, Luz y Esperanza por el Autismo, Nuestros Pequeños Hermanos y Aid for Aids República Dominicana.
Los testimonios de las organizaciones beneficiadas por el Voluntariado Humano de Corazón permiten observar cómo los recursos y el acompañamiento pueden contribuir a sostener sus servicios.
Jermis Martínez, director de Luz y Esperanza por el Autismo , cuenta que “Humano de Corazón representa una de las columnas importantes que sostienen nuestra fundación. Con sus aportes hemos podido cumplir con nuestra misión de dar respuesta oportuna a las familias de personas dentro del espectro autista. Su apoyo nos anima a continuar comprometidos para alcanzar nuestra meta”.

Por su parte, Arlina Rivas, presidenta de la Fundación Amigos por el Síndrome de Down, destaca que “gracias a su colaboración, nuestros niños, jóvenes y adultos con síndrome de Down se han beneficiado de terapias, estudios médicos, cursos y talleres que les han impactado de forma positiva. Esto no hubiera sido posible sin su soporte solidario”.
De su lado, Massiel Lorenzo , coordinadora de Alianzas Corporativas de World Vision , resalta que “World Vision considera a Humano de Corazón más que un socio: es un compañero que ha podido comprender las necesidades de los niños vulnerables dominicanos y que trabaja para brindar apoyo y buscar soluciones de valor para nuestra sociedad”.
La dimensión de estas necesidades se aprecia en los datos disponibles sobre la niñez con discapacidad. La Sociedad Dominicana de Neurología y Neuropediatría estima que en el país podría haber unos 36,500 menores con trastorno del espectro autista (TEA), calculando en una población infantil de cerca de 3,650,000 niños y adolescentes reportados por la Oficina Nacional de Estadística (ONE).
Asimismo, a abril de 2025, 4,403 menores de edad habían sido integrados como beneficiarios en el Fondo Nacional de la Niñez y Adolescencia con Discapacidad, según la información citada del Consejo Nacional de Discapacidad (Conadis).

La inclusión comienza antes de la entrada al mercado laboral. Para que las personas con discapacidad puedan acceder a empleos de calidad en el futuro, es necesario ampliar desde la infancia las oportunidades de educación, formación y desarrollo de habilidades.

Anyoli Sanabria López , representante adjunta del Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia (Unicef) en República Dominicana , destaca que, aunque Unicef y el Ministerio de Educación trabajan en el fortalecimiento de la educación inclusiva en el país, las instituciones del sector financiero también pueden contribuir a conectar tres espacios: la escuela, la formación técnico-profesional y el empleo formal.
Durante una entrevista con elDinero , Sanabria López propuso cinco líneas de acción para que los voluntarios corporativos del sector financiero promuevan la inclusión de niños, niñas y adolescentes (NNA) con discapacidad.
Entre ellas figuran las mentorías profesionales para orientar a estudiantes sobre carreras y competencias digitales; la formación técnico-financiera accesible en áreas como educación financiera, ciberseguridad y gestión administrativa; y la creación de alianzas con centros educativos y entidades de formación técnico-profesional para facilitar pasantías y primeras oportunidades laborales.
Sanabria también planteó transformar los procesos empresariales mediante la revisión de las políticas de reclutamiento, los portales de empleo, las instalaciones físicas y los entornos laborales, con el objetivo de eliminar barreras a la participación de las personas con discapacidad.
Asimismo, destacó el potencial del voluntariado corporativo para fortalecer las habilidades digitales de estudiantes y docentes, apoyando iniciativas de emprendimiento y desarrollar recursos educativos accesibles.
La Encuesta Nacional de Hogares de Propósitos Múltiples (ENHOGAR-MICS 2025), según los datos citados por Unicef República Dominicana, identificó dificultades funcionales en niños, niñas y adolescentes de 5 a 17 años. Entre ellas figuran ansiedad, nerviosismo o preocupación intensos (4,6%), dificultad para controlar el comportamiento (2,4%) y tristeza o depresión intensas (1,8%).
La organización señala que los resultados disponibles no permiten establecer una cifra agregada de la población infantil con discapacidad en el país. Como antecedente, la ENHOGAR-MICS 2019 reportó que el 11.3% de los niños, niñas y adolescentes de 5 a 17 años presentaban dificultades funcionales en al menos un dominio.
Salud, educación y acompañamiento
El vicepresidente de Desarrollo de Mercado, Productos y Canales de Grupo Humano señala que más del 40% de la inversión social acumulada se destina directamente a programas de salud, entre ellos operaciones, tratamientos médicos y operativos pediátricos. El resto se distribuye entre acciones de promoción de la educación y otras iniciativas.
Entre los programas educativos figura Youth Ready, de World Vision, “en el que preparamos a adolescentes para el primer empleo o para el emprendimiento, articulación de apoyo para la integración escolar entre otros”.
Asimismo, alrededor de un 30% del presupuesto se destina a apoyar actividades de recaudación de fondos de las fundaciones aliadas oa impulsar iniciativas propias en beneficio de sus usuarios. Entre ellas figura Madres Solidarias, una iniciativa que lleva diez años desarrollándose para crear conciencia sobre la labor de las fundaciones y recaudar fondos para sus causas.
“Desde Grupo Humano, creemos que el verdadero valor del voluntariado está en reconocer a las personas más allá de sus circunstancias, acercarnos con empatía a sus realidades y ofrecer espacios de apoyo que les permitan vivir momentos de tranquilidad y conexión”, afirma la ejecutiva de Grupo Humano.
Musa también considera que el voluntariado transforma a quienes participan, porque les permite conocer otras realidades, desarrollar sensibilidad social y poner en práctica valores como la solidaridad, el respeto y la empatía.
“Entendemos que cuidar también significa estar presente, acompañar y contribuir al bienestar integral de las personas. Por eso, concebimos voluntaria nuestrodo “Humano de Corazón” , como una forma de construir vínculos significativos duraderos con las comunidades y de aportar, desde nuestro lado humano, a una sociedad más solidaria, inclusiva y comprometida con la calidad de vida de las familias dominicanas”, reafirma.
Entre las enfermedades de alto costo y complejidad que reciben apoyo figuran el cáncer, las cardiopatías congénitas, la diabetes, la parálisis cerebral y el VIH. Entre las condiciones de vida permanentes que forman parte de las causas respaldadas se encuentran el autismo y el síndrome de Down.
De adentro hacia afuera
Una parte de la respuesta está en las propias organizaciones. El voluntariado corporativo puede acercar a los colaboradores a otras realidades, pero la inclusión pierde fuerza si las empresas no aplican ese aprendizaje en sus procesos internos, sus políticas de contratación y sus servicios.
En APAP, la inclusión laboral forma parte de la estrategia APAP Todos. “En APAP entendemos que la inclusión debe comenzar desde nuestra propia organización. Por ello, APAP Todos incorpora la inclusión laboral de personas con discapacidad como uno de sus ejes estratégicos, promoviendo oportunidades de acceso al empleo, desarrollo profesional, participación y crecimiento en igualdad de condiciones”, destaca Minaya.
Actualmente, APAP cuenta con nueve colaboradores con discapacidad, quienes trabajan en diferentes áreas de la organización, entre ellas Back Office en la Unidad de Negocios, Operaciones, Aplicaciones TI, Registros Transaccionales, Gestión Documental, Caja y Servicio al Cliente, Marca, Contact Center y Conciliación de Medios de Pago.
Para ampliar esa labor, el Voluntariado APAP realiza jornadas de orientación y sensibilización dirigidas a colaboradores y voluntarios sobre inclusión, trato digno, lenguaje adecuado y comprensión de las realidades de las personas con discapacidad.
La formación se complementa con experiencias comunitarias e inclusivas que buscan fortalecer la empatía y la comprensión de las necesidades y capacidades de esta población. “Esto lo logramos en alianza con más de 15 asociaciones sin fines de lucro (ASFL) cuya naturaleza es el trabajo con personas con discapacidad”, destaca Minaya.
Entre las más de 30 ASFL con las que APAP canaliza jornadas de voluntariado y procura que el impacto sea sostenible figuran la Fundación Operación Dignidad; el Instituto Para Sordos Santa Rosa; la Fundación Dominicana de Ciegos; Aldeas Infantiles SOS; Renacer, Fundación Dominicana de Esclerosis Múltiple; la Fundación Nido Para Ángeles; Voluntarias Instituto Oncológico; la Fundación Francina Hungría; la Asociación Dominicana de Voluntariado Hospitalario y de Salud; Aprendiendo a Vivir; la Asociación Dominicana de Rehabilitación; Manos Unidas por el Autismo; la Asociación Dominicana de Síndrome de Down (Adosid); Audionet Soluciones Auditivas y el Círculo de Mujeres con Discapacidad.

La Asociación de Bancos Múltiples de República Dominicana (ABA), destaca en entrevista a elDinero, que más allá de los recursos destinados a estas iniciativas, su valor social radica en las oportunidades que pueden generar para las personas y comunidades beneficiadas. Cita que el acceso a la educación, la atención de salud, el fortalecimiento de capacidades y el apoyo a emprendimientos son ámbitos que inciden directamente en las posibilidades de desarrollo individual y colectivo. En el caso de las poblaciones vulnerables, señala que estos esfuerzos adquieren especial relevancia por su potencial para reducir desigualdades y favorecer una mayorparticipación en la vida económica y social.
“Desde la banca múltiple existe la convicción de que el desarrollo socioeconómico de un país no depende únicamente de su estabilidad financiera y del crecimiento de las actividades productivas, sino también de la capacidad de generar oportunidades que favorezcan el bienestar de las personas, fortalezcan sus capacidades y promuevan una mayor inclusión económica y social”, resalta la ABA.
En ese contexto, indica que las iniciativas de responsabilidad social y voluntariado corporativo constituyen una vía para contribuir al desarrollo de las comunidades, especialmente de aquellas poblaciones que enfrentan mayores condiciones de vulnerabilidad.
Subraya que estas acciones incluyen programas de apoyo económico y acompañamiento para fomentar el respeto a los derechos de la niñez, el acceso a los servicios de salud y la mejoría en la calidad de vida de las personas mayores, personas con discapacidad, pacientes con cáncer y otras enfermedades, así como personas de escasos recursos económicos.
Citó que en un levantamiento realizado en 2023, la ABA, contabilizó una inversión aproximada de RD$3,568 millones y el involucramiento de 7,860 personas voluntarias en un año de ejecución correspondiente a los programas de responsabilidad social corporativa de los bancos múltiples y sus voluntariados. “Con una diversidad de iniciativas, las entidades impactaron a unas 286,000 personas a través de diferentes proyectos en materias cultural, medioambiental, de salud, educación, deportes, inclusión financiera, emprendimiento, equidad de género y otras”, precisa.
Formación para desmontar prejuicios
Federico Corporán, director ejecutivo de la Fundación Pro-Bienestar de las Personas con Discapacidad (ProBien), explica que el voluntariado corporativo, cuando está acompañado de formación y de una relación directa y respetuosa con las personas con discapacidad, ofrece una oportunidad para revisar prejuicios que muchas veces se han aprendido y reproducido sin cuestionarlos. “Me refiero a suponer que una persona no puede trabajar, administrar su dinero, formar una familia o tomar decisiones por tener una determinada condición”, resalta Corporán en entrevista a elDinero.

ProBien colabora con el sector financiero desde 2015. “Hemos trabajado con voluntarios, directivos y personal de distintas áreas en concientización, trato digno, lengua de señas, evacuación y accesibilidad”, destaca. A través de sus talleres, la organización busca que los participantes reconozcan cómo las barreras del entorno o una decisión institucional pueden limitar la participación plena de una persona.
Corporán indica que en sus talleres “Atrévete a Ponerte en Mi Lugar” se procura que las personas identifiquen esas barreras y revisen sus actitudes. “Esto permite revisar tanto el lenguaje como las prácticas y las creencias que están a la base de ambos: a quién se dirige el empleado cuando llega un cliente acompañado, cómo ofrece apoyo y si respeta sus decisiones”, expresa.

El aprendizaje puede trasladarse a la atención al cliente ya la dinámica interna de las empresas. La combinación de talleres vivenciales, cursos de educación financiera y actividades de voluntariado junto a personas con discapacidad lleva a los participantes a preguntarse si sus instituciones ofrecen servicios accesibles y si sus compañeros cuentan con condiciones adecuadas de comunicación y trabajo.
“Por eso distinguimos entre el aprendizaje que puede generar el encuentro y su traducción en cambios institucionales. La concientización abre una posibilidad; el resultado debe construirse en las políticas, en los procedimientos y las oportunidades que ofrece la entidad a clientes y colaboradores”, enfatiza el director ejecutivo de ProBien.
Entre 2023 y 2025, los voluntarios únicos de APAP pasaron de 350 a 558, equivalentes al 30% de la fuerza laboral, según los datos citados en el material de la organización.
Del acercamiento a inclusión laboral
El sector financiero cuenta con conocimientos que pueden contribuir a fortalecer la autonomía económica de las personas con discapacidad. PROBIEN indica que sus colaboradores pueden acompañar a emprendedores, participar en programas de educación financiera diseñados según las necesidades de los participantes o apoyar la gestión de las organizaciones sociales.
“Sus voluntarios pueden acompañar a emprendedores con discapacidad, colaborar en educación financiera construida a partir de sus necesidades o fortalecer la gestión de sus organizaciones”, resalta Corporán.
Sin embargo, asegura que para hacerlo de manera efectiva se necesita preparación en discapacidad, comunicación accesible y trato digno, además de orientación técnica para diseñar las actividades y evaluar sus resultados.
“Por eso, al evaluar una alianza, debemos preguntarnos qué quedó después de la actividad: si una persona adquirió herramientas para administrar sus recursos, si un emprendimiento pudo aplicar lo aprendido o si una organización fortaleció su capacidad de trabajo”, expresa Corporán.
El seguimiento permite que los bancos y sus voluntarios conozcan el resultado de sus aportes y asuman una responsabilidad concreta en su continuidad. La comunicación pública de las iniciativas, por tanto, debe apoyarse en evidencias que permitan distinguir entre las actividades realizadas y los cambios que estas generan.
“El voluntariado puede ayudar a que quienes toman decisiones conozcan capacidades que antes no habían considerado. La relación cambia cuando una persona deja de ser vista únicamente como destinataria de una acción social y es reconocida como una posible compañera de trabajo, profesional o responsable de un equipo”, expresó Corporán.
Señala que para que ese acercamiento se traduzca en oportunidades laborales, debe conectarse con las áreas de gestión humana y con los responsables de las distintas unidades de las empresas. Esto implica revisar cómo se anuncian las vacantes, qué requisitos se solicitan, cómo se realizan las entrevistas y si las pruebas permiten demostrar las competencias necesarias para el puesto.
La Ley 5-13 establece una participación mínima de personas con discapacidad del 2% en el sector privado y del 5% en el sector público. Estos porcentajes deben orientar las decisiones de contratación y las condiciones de trabajo, sin impedir que las instituciones avancen hacia una participación mayor.
“El voluntariado puede contribuir con mentorías, orientación profesional y vínculos con organizaciones que acompañamos procesos de inclusión laboral. Pero ese esfuerzo necesita continuidad dentro de la institución: accesibilidad, ajustes razonables, preparación de los equipos y seguimiento a la incorporación”, resalta Corporán.
Según datos del Ministerio de Economía, Planificación y Desarrollo (MEPyD) de 2021, la inactividad alcanzaba el 61% entre las personas con discapacidad, frente al 56,3% del resto de la población. Al desglosar la inactividad por género, la proporción entre los hombres con discapacidad era del 46,9%, mientras que entre las mujeres llegaba al 71,8%. Los datos reflejan que las barreras de acceso al empleo pueden combinarse con desigualdades de género.
Servicios financieros incluidos
La inclusión laboral es una parte de la ecuación. La posibilidad de abrir una cuenta, comprender las condiciones de un producto, realizar una transacción o presentar una reclamación sin barreras también es fundamental para la autonomía de las personas con discapacidad.
Según el informe de Inclusión Financiera para Personas con Discapacidad de la Alianza para la Inclusión Financiera (AFI, por sus siglas en inglés), publicado en 2023, “en el ámbito financiero, la discapacidad se entiende como una interacción entre condiciones personales y limitaciones del entorno financiero y tecnológico. Esto incluye desde la falta de productos adaptados y accesibles, hasta barreras en la atención presencial, la comunicación y el diseño de canales digitales”.
La inclusión supone garantizar igualdad de acceso a servicios y productos financieros seguros, mayores y accesibles para todas las personas, sin distinción de sus capacidades físicas, sensoriales o cognitivas. Para ello, las entidades necesitan adoptar normas, productos y prácticas que respondan a los principios de equidad y no discriminación.
La Superintendencia de Bancos ha impulsado iniciativas para conocer y fortalecer la accesibilidad del sistema financiero. En diciembre de 2023 publicó la primera versión del informe Hacia un sistema financiero inclusivo y sostenible, con el propósito de profundizar en la situación de los segmentos vulnerables y su acceso a los servicios financieros.
Los datos del informe más reciente sobre discapacidad de la SB, correspondiente a 2025, muestran avances en algunas medidas físicas, pero también brechas en otros servicios y recursos de accesibilidad.
El 84% de las entidades de intermediación financiera cuenta con rampas de acceso y el 80% dispone de parqueos exclusivos y turnos preferenciales para personas con discapacidad. Asimismo, el 57% ofrece barras de apoyo y el 48% brinda asistencia personalizada durante las gestiones presenciales.
Otras medidas tienen una presencia menor. La señalización en la superficie alcanza un 45%, mientras que el 32% de las entidades dispone de áreas con sillas de ruedas o asientos preferenciales. El 27% cuenta en sus sucursales con cajeros automáticos adaptados a personas con discapacidad motora y el 25% tiene baños accesibles.
En cuanto a los recursos para personas con discapacidad visual, el 20% de las entidades dispone de sistemas braille en ascensores, el 11% ofrece instrucciones audibles y el 9% cuenta con pisos podotáctiles. Entre otras soluciones, el 9% dispone de firma autógrafa digital y el 5% utiliza autenticación biométrica.
La presencia de rampas y parques accesibles representa un avance, pero no garantiza por sí sola que una persona pueda completar todas sus gestiones de manera autónoma. La accesibilidad también depende de la información que recibe, la forma en que se comunica con el personal, la facilidad para utilizar los canales digitales y las condiciones para comprender y aceptar los productos.
“Las entidades indicaron que el 45% de los cajeros automáticos tienen dígitos en braille”.
Asimismo, la inclusión financiera de las personas con discapacidad requiere que las entidades conozcan sus necesidades y las incorporen en el diseño de sus productos y servicios. De acuerdo con el Informe Global Findex 2025 del Banco Mundial, la proporción de adultos dominicanos con cuentas en alguna entidad financiera o cuentas móviles aumentó del 51% al 65% entre 2021 y 2024.
Al respecto, la ABA indica que desde la banca múltiple se observa una adopción progresiva de estándares, políticas y buenas prácticas de sostenibilidad e inclusión, lo que abarca la simplificación y diversificación del acceso a servicios y productos financieros. Agrega que la adecuación de los espacios físicos constituye un componente importante de la inclusión financiera, porque contribuye a que las personas con discapacidad puedan acceder a los servicios bancarios en condiciones de mayor autonomía. Estas facilidades, asegura, no solo favorecen la movilidad dentro de las instalaciones, sino que también representan avances hacia una atención que tome en cuenta las distintas necesidades de los usuarios.
No obstante, el acceso general a una cuenta no permite determinar por sí solo si las personas con discapacidad pueden utilizar los servicios en condiciones de igualdad. Según los datos citados de la Superintendencia de Bancos, el 24% de las entidades de intermediación financiera identifica a clientes con alguna discapacidad. De ese grupo, solo un 7% los tiene registrados en sus bases de datos; en los demás casos, la información depende del conocimiento de los gerentes de sucursal sobre su cartera de clientes.
La falta de registros limita la posibilidad de conocer con mayor precisión las necesidades de esta población y diseñar respuestas adecuadas. La información debe manejarse respetando la privacidad y los derechos de las personas, pero también puede ayudar a las entidades a identificar barreras y evaluar sus servicios.
Para Corporán, la deuda principal consiste en institucionalizar la inclusión, de modo que la accesibilidad y el respeto a la autonomía sean condiciones habituales del servicio, no iniciativas aisladas. “Una persona con discapacidad debe poder informarse, solicitar un producto, comprender sus condiciones, contratarlo, utilizarlo y presentar una reclamación, conservando su privacidad y el control de sus decisiones”, destaca el director ejecutivo de ProBien.
En cuanto a la lengua de señas, el 18% de las entidades financieras señaló contar con personal capacitado en algunas de sus sucursales, mientras que solo el 2% dispone de este tipo de personal en todas sus sucursales o únicamente en la oficina principal.
Al analizar el indicador por tipo de entidad, los bancos múltiples presentan la mayor proporción de personal capacitado en algunas sucursales, con un 33%. Entre las asociaciones de ahorros y préstamos (AAyP), un 20% indicó contar con esta capacitación en algunas sucursales y un 10% en todas.
Corporán recordó que una iniciativa de educación financiera pierde alcance si, al terminar, sus participantes encuentran obstáculos para abrir una cuenta, solicitar un crédito o utilizar la aplicación.
El apoyo a las familias también importa
La representante de Unicef considera que el sector financiero puede contribuir de manera estructural a la inclusión mediante el fortalecimiento económico de las familias. Para ello, plantea iniciativas de educación financiera accesible, ahorro, inclusión bancaria y emprendimiento que favorezcan la generación de ingresos, tomando en cuenta los gastos adicionales que pueden afrontar estos hogares.
También propone promover alianzas con instituciones públicas y organizaciones especializadas para ofrecer orientación, apoyo psicosocial, redes comunitarias y acceso a servicios para las personas cuidadoras, junto con alternativas de cuidado que faciliten su participación en programas de formación y desarrollo económico.
Unicef República Dominicana destaca, además, la importancia de capacitar a colaboradores y voluntarios en derechos de la niñez, discapacidad, crianza positiva y prevención de la violencia, con el propósito de combatir prejuicios y prácticas discriminatorias.
“En familias que enfrentan pobreza, sobrecarga de cuidados, desconocimiento de la discapacidad y escasez de servicios de apoyo, las respuestas deben fortalecer tanto las capacidades familiares como los sistemas que hacen posible una crianza protectora”, destaca Sanabria López.
Recuerda que las empresas pueden aportar recursos, conocimientos técnicos, redes profesionales y capacidad de innovación, pero que “estas iniciativas deben complementar, y nunca sustituir, las responsabilidades del Estado de garantizar la protección social, la educación, la salud y los servicios de apoyo”.
Hacia una inclusión que permanecer
De cara al futuro, Minaya indica que el principal reto del Voluntariado APAP es seguir evolucionando desde la accesibilidad hacia una inclusión cada vez más integral, en la que las personas con discapacidad y aquellas con condiciones especiales de salud puedan ejercer plenamente sus derechos, acceder a oportunidades de desarrollo y participar activa en todos los ámbitos de la sociedad.
En este camino, APAP ha definido como prioridades estratégicas continuar eliminando las barreras físicas, digitales, comunicacionales y actitudinales para garantizar experiencias más inclusivas; fortalecer las competencias de sus colaboradores y voluntarios mediante espacios de formación y sensibilización.
Así como impulsar la autonomía financiera de las personas con discapacidad a través de programas de educación accesibles, y promover oportunidades de inclusión laboral en entornos donde el talento, las capacidades y el potencial de cada persona sean los principales impulsores de su desarrollo profesional.
Para ProBien, el nuevo estándar debe centrarse en la capacidad de demostrar qué oportunidades se ampliaron y qué obstáculos se redujeron. Indica que, en educación financiera, el punto de partida debe ser comprender qué conocimientos y herramientas necesitan las personas con discapacidad, qué experiencias han tenido con los servicios financieros y qué obstáculos encuentran para utilizarlos.
Más allá del capital , el valor del voluntariado corporativo está en contribuir a una sociedad en la que las personas con discapacidad no dependen de oportunidades excepcionales para estudiar, trabajar, acceder a servicios financieros o participar plenamente en sus comunidades. El reto es que esas oportunidades dejen de ser excepciones y se convertirán en parte habitual de la vida social y económica dominicana.











