Generalmente, cuando una persona me dice que quiere hacer algo, le pregunto: “¿para qué?”. Lo normal es que acostumbramos a preguntar “¿por qué?” Yo no. Siempre tiendo a preguntar: ¿para qué? La razón es sencilla; busco una respuesta que motive a quien la responde a reflexionar un poco antes de decir algo.
En la pregunta: ¿por qué? Es fácil responder “porque sí” o “porque no”; respuestas que no tienen sentido y carecen de argumentos, de razones. En cambio, ante un ¿para qué? es necesario responder con explicaciones.
Hago esta introducción para referirme a uno de los elementos más recurridos cuando se habla de finanzas personales: el ahorro. La parte del ingreso que una persona o familia decide guardar con la intención de utilizarla en el futuro.
¿Para qué se debe ahorrar? El hábito del ahorro no es solo una condición financiera y económica; es también -y por mucho- emocional. Basta con pensar en el estado de ánimo, interno y externo, que uno siente cuando está cargado de deudas y la diferencia cuando no tiene deudas y posee un ahorro que se traduce en que cada mes usted cierra sus finanzas en “números azules”. El endeudado está angustiado, el que tiene ahorros está tranquilo, mejor humorado.
Entonces, ante la pregunta de para qué ahorrar, las respuestas van más allá del aspecto económico. Y dicho eso, vamos a enumerar algunos de los aspectos principales que deben motivar el ahorro, ya sea mucho o poco, pero siempre constante, pues no es solo para el corto plazo, sino, más importante aún, para el mediano y largo plazos.
Desde que usted comienza a percibir ingresos debe comenzar a ahorrar “para” adquirir disciplina en el manejo de sus finanzas, “para” sentir tranquilidad emocional ante la certeza de que cuenta con dinero extra y sus necesidades básicas están cubiertas.
Además, se debe ahorrar “para” tener el equivalente a por lo menos un mes de sus gastos básicos disponible para cualquier eventualidad inesperada. Ese es el llamado fondo de emergencia, el cual, si llega a usarlo, debe ser repuesto lo antes posible.
Debe ahorrar “para” acumular el equivalente a por lo menos cinco meses de sus gastos básicos. Ese es un fondo de contingencia, en caso de que llegara a perder su empleo o su fuente de ingresos. Así tendrá ese margen de cinco meses para conseguir un nuevo empleo sin que, en el intervalo, se vea afectado en sus compromisos cotidianos. Otra vez, desde que vuelva a conseguir un empleo, debe reponer ese fondo de contingencia.
Y con respecto a ese ahorro, puede que usted diga que en caso de perder el empleo contaría con el dinero de la “liquidación”, es decir la cesantía. Pero no olvide que en ocasiones se pierde el empleo sin derecho de cesantía. Además, lo ideal es que esa cesantía le sirva para reponer más rápido el fondo de contingencia cuando consiga el empleo, o le sirve como un ahorro paralelo mientras se agota el fondo.
Se debe ahorrar “para” en algún momento tener un vehículo propio. Se debe ahorrar “para” en una edad determinada haber logrado una vivienda propia. “Se debe ahorrar “para” acumular un fondo que financie la educación universitaria de sus hijos, a los fines de que puedan terminar sus especialidades profesionales a tiempo y comenzar a trabajar y ser entes productivos lo antes posible. Eso implicará, a su vez, un alivio económico para usted, pues ya no tendría que mantenerlos y lo que destinaba a eso, también es un ahorro.
Se debe ahorrar para cualquier tipo de celebración: vacaciones, cumpleaños, boda, viajes, o eventualidades no deseadas como muerte y enfermedad. Todos esos momentos deben ser cubiertos económicamente con dinero “disponible”, no con préstamos, por lo que es necesario ahorrar también con esos propósitos.
Ahorrar “para” acumular un fondo de retiro. Es sabido que el ahorro del fondo de pensiones de la seguridad social solo dará una tasa de reemplazo (pensión) equivalente a un 35% o 40%, como mucho, del salario promedio de los años previos al retiro. Ese monto ha de ser insuficiente. Por eso, en paralelo, es bueno acumular un ahorro para complementar la pensión cuando nos toque el retiro.
Es posible que se vea imposible la acumulación de ahorro para tantas cosas, pero ya hemos dicho que los hay de corto, mediano y largo plazos. Además, algunos reemplazan a otros, como los ahorros para vehículo, casa y estudiantil, pues cuando se logran esos objetivos, el ahorro sigue para otros propósitos. Hay que ahorrar durante toda la vida y, de hacerlo, usted será más feliz.









