La comercialización es uno de los retos de quienes se dedican a la artesanía, debido a las dificultades para acceder a compradores y canales de venta. Así lo señalaron artesanos que participaron en la colección presentada por Manos Dominicanas en el Fashion Week 2026, titulada “Barahona: entre sal y armonía”, que integró las líneas Manos Dominicanas y Textil Cayena con piezas inspiradas en el larimar.
Eliana Mañón, encargada de Comercio Social de Manos Dominicanas, de la Dirección de Desarrollo Social Supérate, explicó a elDinero que la combinación de ambas líneas se planteó con el propósito de generar un mayor impacto entre los artesanos.
“Para este año lo que quisimos fue hacer una mezcla de estas dos marcas para generar un mayor impacto en los artesanos, que en su mayoría son beneficiarios de Supérate”, señaló.
La colección reunió 18 atuendos, cinco masculinos y 13 femeninos, y contó con la participación de 17 artesanos. Las piezas incorporan tejidos naturales, crochet, bordados y complementos como carteras y joyería elaborada a mano.
Sonia Lestrad, encargada de la línea textil Cayena, explicó que los diseños tenían líneas limpias para destacar los accesorios artesanales, principalmente las piezas inspiradas en el larimar.
En el ámbito de la comercialización, Mañón indicó que más de 1,500 artesanos están vinculados a los programas de Supérate. Explicó que, desde Comercio Social, se procura facilitar canales de venta para estos productores.
Entre las principales dificultades que identificó, mencionó la falta de capital inicial y las limitaciones para llegar a nuevos compradores, incluso entre quienes ya tienen un emprendimiento.
“Muchas veces es el capital inicial. También hay personas que ya tienen un emprendimiento que su principal obstáculo para crecer es acceder a mercados”, sostuvo.
Del taller al mercado
Netalí Feliz, artesano con 19 años de trayectoria, se vinculó a Manos Dominicanas en 2014 y destacó el papel del programa en la comercialización de sus productos.
“Una de las cosas más importantes en el negocio es el mercado, o sea, la venta. Entonces, Manos Dominicanas ha sido un apoyo para mí y me ha ayudado a comercializar mis productos en diferentes lugares”, expresó.
Feliz elabora piezas con materiales como larimar, ámbar, amatista y rubí. Según indicó, en una jornada puede vender entre RD$40,000 y RD$50,000, aunque no precisó con qué frecuencia alcanza ese monto.
Además de ampliar las oportunidades de venta, consideró que los artesanos necesitan mayor capacitación en diseño para desarrollar sus productos y responder a las exigencias del mercado.
Por su parte, Cristiana Guzmán, artesana dedicada al tejido, explicó que, a través de estos programas de Manos Dominicanas, ha establecido contacto con diseñadores y comerciantes de establecimientos ubicados en zonas turísticas para dar a conocer sus creaciones.
Guzmán indicó que, en un buen día, puede vender entre RD$6,000 y RD$7,000 en tejidos. Aclaró que no vende todos los días y que estas piezas tienen costos de elaboración elevados.
“Ser artesano es algo bueno porque tú tienes independencia. Tu creación, cuando ya tiene un público, te da satisfacción al ver que una gente está utilizando algo que tú fabricaste con tus manos”, manifestó.














