Por: David Gabel Guerrero
Durante 2026 hemos visto una corrección importante en las valorizaciones de varias de las principales firmas internacionales de corretaje. Y creo que vale la pena detenernos a entender qué está detrás de este fenómeno.
Solo en septiembre, las acciones de Brown & Brown retrocedieron 15.6%, Willis Towers Watson (WTW) cayó 14.9%, Aon 13.9%, Arthur J. Gallagher 13% y Marsh 10%. Ryan Specialty también perdió 12.3% durante ese mes y acumulaba una caída de 28.3% en lo que iba del año, según The Insurer.
Pero el ajuste bursátil es solo una parte de la historia.
De acuerdo con MarshBerry, el crecimiento orgánico promedio de los brokers que cotizan en bolsa pasó de 10.5% en 2023 a 5.2% en 2025, y alcanzó apenas 3.2% en el primer trimestre de 2026. Al mismo tiempo, sus múltiplos de valoración, que llegaron a aproximadamente 20 veces el Ebitda esperado en 2024, se redujeron hasta una mediana cercana a 12 veces en 2026.
Son cifras que reflejan un cambio importante en las expectativas del mercado.
Por un lado, la moderación de las tarifas en determinados ramos de seguros comerciales está afectando el ritmo de crecimiento de los ingresos por intermediación. Por otro, el avance de la inteligencia artificial está generando nuevas preguntas sobre el futuro de los modelos tradicionales de distribución.
Y aquí creo que debemos hacer una distinción importante.
No es lo mismo intermediar una cobertura relativamente estandarizada que diseñar y gestionar un programa de seguros para una operación minera, energética o industrial. En estos últimos casos, el valor del corredor va mucho más allá de conseguir una cotización.
Implica comprender los riesgos del negocio, estructurar coberturas, negociar condiciones y acompañar al cliente cuando ocurre un siniestro.
Desde mi perspectiva, estas caídas no significan necesariamente que el corretaje esté perdiendo relevancia. Pero sí nos recuerdan que el mercado está revisando sus expectativas sobre el crecimiento y la capacidad de generar valor de nuestra industria.
La tecnología seguirá transformando muchas de las actividades que hoy realizamos. Y creo que el verdadero desafío para quienes estamos en este negocio será aprovechar esa transformación para ofrecer una asesoría cada vez más especializada, eficiente y cercana al cliente.
Porque el valor de un corredor no debería medirse únicamente por su capacidad de colocar una póliza, sino también por las decisiones que ayuda a tomar y los riesgos que ayuda a gestionar.












