Por: Luis Antonio Rodríguez Gutiérrez
El costo de la deuda ha venido subiendo con fuerza en los últimos años, y aún más durante este año, debido al aumento de los déficits públicos. El costo de la deuda pública, que es la tasa de interés o el rendimiento del bono que se ofrece a los inversionistas, puede subir dependiendo de dos factores principales:
- Inflación: los inversionistas siempre van a pedir una tasa de interés que esté al menos por encima de la tasa de inflación para protegerse de ella.
- Riesgo: puede subir si los gobiernos ya tienen demasiada deuda acumulada por déficits fiscales persistentes.
Vamos a referirnos principalmente a este último. Veamos la tendencia de los déficits públicos después del covid.
Durante y después de la pandemia, todos los gobiernos tuvieron que incurrir en grandes déficits fiscales por la caída de los ingresos públicos y también por el estímulo fiscal necesario para sacar a la economía de la recesión provocada por los confinamientos durante la pandemia del covid.
Sin riesgos en el panorama, las tasas de interés se mantuvieron bajas y parecía que los gobiernos podían ser tan grandes como quisieran. Solo hay que ver esta portada de The Economist.
Si las tasas de interés son muy bajas o cero, un gobierno puede endeudarse muchísimo. Imagínate que la tasa de interés de tu hipoteca fuera 0%: seguramente decidirías comprar una casa mucho más grande o un mejor carro. Tus pagos serían drásticamente menores que con una tasa de interés de 2, 3, 4 o 5%.
Sin embargo, como vimos durante 2021, la economía empezó a calentarse, la inflación subió y los bancos centrales tuvieron que aumentar la tasa de interés. De repente, había que enfriar esta economía sobrecalentada. Y ahora, los déficits y la deuda pública se volvieron más caros. Pero las restricciones políticas, así como los choques de oferta en alimentos y energía, como la guerra en Ucrania desde 2022 (hasta hoy) y la guerra contra Irán, han hecho que la economía se mantenga con tasas de interés altas y con la necesidad de subsidiar y seguir gastando fuertemente en la economía para compensar el aumento del costo de vida.

En resumen, la inflación se ha mantenido por encima de las metas de muchos bancos centrales, todo mientras las tasas de interés siguen altas por los choques de oferta. Además, los gobiernos no han podido reducir sus déficits a los niveles de antes de la pandemia, lo que está provocando que la tasa de interés de la deuda pública suba significativamente.
Estamos atravesando un panorama sombrío en el que la estanflación podría ser un escenario posible si el mundo sigue apostando por los conflictos armados, que están alterando los precios de la energía y los alimentos. Estos acontecimientos mundiales están creando las condiciones para que las tasas de interés se mantengan altas, todo mientras los gobiernos no pueden (o no quieren) reducir sus déficits. Las principales economías podrían enfrentar una crisis de deuda si no se impone la voluntad política y si los megalómanos no dejan de bombardear otros países, lo cual también está teniendo fuertes repercusiones en el bienestar de los ciudadanos en todo el mundo.
Inflación alta y bajo crecimiento, de forma simultánea.











