[dropcap]E[/dropcap]l polígono central del Distrito Nacional se estremeció con la muerte de Delcy Miguelina Yapor. Llevaba niños a un colegio cuando la alcanzó la “bala perdida” disparada por un exrazo de la Fuerza Aérea que reaccionaba al asalto a una joven, cometido por dos jóvenes de 20 y 22 años que se desplazaban en una motocicleta.
Sin que la población saliera del asombro, los medios digitales reproducían la imagen de un raso de la Policía Nacional herido sobre el pavimento. Lo baleó un agente de seguridad que reaccionaba a un asalto a ARS Constitución -cometido al mediodía y en el sector Piantini- en el que el agente estaría implicado.
En respuestas, el Gobierno lanzó 7,000 policías y militares a patrullar las calles. Y la Policía asegura que tiene “el mapeo” de los lugares donde se producen mayores delitos. Se trata de una medida reactiva, aunque quizá necesaria, que no deja de preocupar en un país que, según el Banco Central, recibió 5.1 millones de extranjeros en 2016 por distintos aeropuertos y que pretende aumentar a 10 millones al año su flujo de turistas.
La Encuesta Nacional de Hogares de Propósitos Múltiples Enhogar-2015 identifica a la delincuencia como principal problema de la población, con 74.6%. Para enfrentar este mal, además de la militarización que puede espantar turistas, las autoridades y el sector privado deben concentrar esfuerzos en superar otros males relacionados que refleja Enhogar: el desempleo (42.3%) y la corrupción (26.5%).











