La Unión Europea (UE) y China iniciaron este jueves una cumbre en Bruselas en la que confirmarán su “más alto compromiso político” con la aplicación del Acuerdo de París frente a la retirada de Estados Unidos de este pacto internacional contra el cambio climático.
El primer ministro chino, Li Keqiang, llegó a la sede del Consejo Europeo para participar en una cena de trabajo con el presidente de esa institución, Donald Tusk, y con el de la Comisión Europea, Jean-Claude Juncker.
Los mandatarios prevén rubricar este viernes un comunicado conjunto en el que considerarán el Acuerdo de París como un “logro histórico que acelera aún más la irreversible reducción global de las emisiones de gases de efecto invernadero y un desarrollo resistente al cambio climático”, según un borrador del texto.
De este modo, la UE y China, dos de las tres principales economías mundiales, se alzan unidos contra el cambio climático frente a la decisión del presidente estadounidense, Donald Trump, de sacar a su país de ese pacto, firmado por cerca de 200 naciones, y de buscar uno “mejor” para EEUU.
Antes de aterrizar en Bruselas, Li ya garantizó desde Berlín su respaldo al Acuerdo de París: “China es un gran país y asume su responsabilidad internacional”, aseveró junto a la canciller alemana, Angela Merkel.
La UE y China también harán en su comunicado conjunto una defensa de la “voluntad política compartida, la confianza mutua y el multilateralismo” a la hora de responder a retos globales.
En su opinión, trabajar por adaptarse al cambio climático o desarrollar la tecnología necesaria para ello será una “oportunidad” para modernizar sus economías y “abrazar la competitividad”.
“La acción climática y la transición hacia la energía limpia son un imperativo ahora más importante que nunca”, subrayarán, y enumerarán una serie de iniciativas en las que están dispuestos a colaborar.
Entre ellas, en el sistema de comercio de emisiones (ETS) que, tras el éxito del modelo europeo, China quiere poner en marcha este año.
En ese texto también reconocerán la importancia de desarrollar el libre comercio y la inversión a nivel global.
Con el acuerdo bilateral sobre inversiones UE-China aún en negociación, el comercio será otro de los principales asuntos de la cumbre, junto al clima.
La UE es el principal socio comercial de China y este país es el segundo de la Unión, sólo por detrás de EEUU: el comercio de bienes entre las dos partes asciende a 1.400 millones de euros al día, según cifras comunitarias.
La UE exportó bienes a China en 2016 por valor de 170,000 millones de euros e importó de ese país por 345,000 millones.
La Unión pide a China “reciprocidad” y progresos en sus reformas para dar a los mercados más protagonismo e “igualdad de condiciones”.
Además, le preocupa la sobrecapacidad en diferentes sectores chinos, en especial el del acero, por lo que considera que Pekín debe implicarse de forma constructiva en un diálogo internacional sobre este asunto a fin de encontrar soluciones.
La UE aplica actualmente un “número sin precedentes”, según la Comisión Europea, de medidas de defensa comercial contra importaciones desleales de productos de acero, relacionados con los altos niveles de sobrecapacidad industrial y de subsidios en China.
La cumbre empresarial que se celebrará en paralelo a la política será una ocasión para que ambas partes aborden también estas cuestiones.
Una mayor colaboración ante los retos de seguridad y la lucha terrorista, así como asuntos de política exterior como la escalada nuclear de Corea del Norte y las tensiones en el mar de China Meridional, figurarán igualmente en la agenda de los mandatarios.
La UE aprovechará la cumbre para reiterar a China su “compromiso con la promoción de los derechos humanos y el Estado de derecho”.
Durante la reunión se celebrará en las inmediaciones del Consejo Europeo una concentración de ONG como Amnistía Internacional o Human Rights Watch, junto a representantes del Parlamento Europeo y las comunidades uigures y tibetanas, para denunciar las violaciones de los derechos humanos en China.
En Berlín, la canciller alemana, Angela Merkel, defendió la necesidad de reforzar las relaciones con China, tanto bilateralmente como desde la UE, “en tiempos de inseguridad global”, y abogó por buscar “vínculos sólidos” en el ámbito político y en el económico con el gigante asiático.
“Vivimos tiempos de inseguridad global”, manifestó Merkel ante el primer ministro chino, Li Keqiang, al término de las consultas bilaterales presididas por ambos mandatarios en Berlín, de marcado acento económico.
Las relaciones comerciales y económicas con China presentan ya “cifras impresionantes”, pero se debe “avanzar más aún” para consolidarlas, insistió la canciller, quien apremió a Li a avanzar en el proceso de “apertura de su mercado”.
El primer ministro chino reafirmó ante la canciller la voluntad de su país de “seguir adelante en la apertura de los mercados” y admitió la existencia de “pequeños problemas” en ese proceso, aunque, a su juicio, éstos aparecían “a menudo exagerados” por los medios.
La líder alemana se refirió al acuerdo en materia de inversiones entre la Unión Europea (UE) y China, cuestión que abordará Li en Bruselas, donde llegará esta misma tarde, y lo calificó de “punto de partida” y “requisito” para un futuro acuerdo de libre comercio entre el bloque comunitario y la potencia asiática.
Merkel apremió a Li a “contribuir a la búsqueda de soluciones” para que las fundaciones políticas alemanas que trabajan en su país puedan realizar su tarea de “cooperación con la sociedad civil”.
Por otro lado, le agradeció la “cooperación” prestada para los preparativos de la cumbre del G20 del próximo julio, en Hamburgo y Li Keqiang le garantizó su “total apoyo” para que sea un éxito.
China pasó el relevo a Alemania en la presidencia de turno del grupo que aglutina a las potencias industriales y los países emergentes.
Según Merkel, el país el asiático ha asumido “con seriedad” su papel en la troika que forma con Alemania y Argentina, país que asumirá la próxima presidencia del G20 y que Merkel visitará en los próximos días para preparar la cumbre de Hamburgo.
La visita de Li a Berlín siguió a la cursada a principios de esta semana por el primer ministro indio, Narendra Modi, asimismo incluida en la ronda de consultas de la canciller como anfitriona de la próxima cumbre del G20.
Ante Modi reafirmó ya Merkel su apuesta por estrechar las relaciones con India y China y dijo que ello no debe entenderse como un movimiento contra otros estados o contra la relaciones transatlánticas.
“La relación transatlántica es de extraordinaria importancia”, recalcó la canciller, en respuesta a una pregunta alusiva al cruce de reproches o advertencias de estos días entre la líder alemana y el presidente de EEUU, Donald Trump, tras la cumbre del G7 en Taormina (Italia).












