[dropcap]R[/dropcap]ecientemente me encontré con un amigo de clase media, pero con casi todos sus problemas resueltos. Me dijo: “ya tengo casa propia, mis hijos están criados y tengo un vehículo adecuado, por lo que ahora estoy concentrado en juntar 20 millones de pesos para que el Estado me pensione”.
Me sorprendió un poco su expresión, por lo que le pedí que me explique. Su respuesta fue simple y con un alto contenido de lógica. Resulta que como no tiene deudas y sus problemas básicos están resueltos, mi amigo me dice que en su condición social le sería fácil vivir cómodamente con un ingreso mensual de entre 100,000 y 120,000 pesos.
Con base en esa premisa me dijo que si juntara 20 millones de pesos puede perfectamente invertirlos en certificados del Banco Central y bonos del Ministerio de Hacienda. Eso indica que podría obtener un rendimiento mínimo (tasa de interés) de 11% anual, para un equivalente de 2 millones 200 mil pesos.
Como existe un impuesto de 10% sobre los intereses de los ahorros, entonces ese rendimiento le bajaría a 1 millón 980 mil pesos anual. “Si divido esa cantidad entre 13 (12 meses del año más un doble sueldo que pienso regalarme en diciembre) entonces podré obtener un ingreso de 152,307 pesos mensuales”. Excelente pensión, ¿verdad?
Le dije que eso está por encima, incluso, de los 100,000 a 120,000 pesos mensuales con los que asegura puede vivir holgadamente.
Pero me respondió que tiene que tomar medidas de prevención, por lo que de ese ingreso él está dispuesto a ahorrar alrededor de un 20% mensual, es decir, alrededor de 30,000 pesos. Eso con la intención de alimentar su capital original de 20 millones de pesos, a los fines de compensar parte de los efectos inflacionarios y la devaluación monetaria.
De esa manera su ingreso corriente -limpio- sería de 122,307 pesos mensuales, un poco más de su aspiración original y suficientes para mantenerse junto a su esposa, ya que sus hijos se independizaron, su casa es propia y su vehículo también, por lo que sus gastos regulares son para pago de servicios básicos, alimentación, cuidados preventivos de salud y algunas actividades de ocio como viajes y otras diversiones.
Pero, ¿por qué dices que ese ingreso sería equivalente a que el Estado te pensione? -le pregunté- “Lo que pasa -me respondió- es que los únicos entes que están pagando tasas de interés tan elevadas como un 11% anual o más por las inversiones en bonos y certificados son el Banco Central y el Ministerio de Hacienda, es decir, dos entidades estatales, por lo que sólo alcanzaré ese ingreso a través de esas entidades del Estado”.
Mi amigo me recordó que en las entidades de intermediación financiera o entre las pocas empresas privadas que emiten bonos en el mercado de valores, lo máximo que podría obtener en rendimiento sería un 8% anual, al cual habría que descontar una décima parte como impuesto a los intereses.
A eso se agrega el hecho de que ninguna de esas ofertas proviene de entidades con mejor calificación de riesgo que las del Estado, las cuales, paradójicamente, con las mejores calificaciones son las que pagan los intereses más elevados.
Mi amigo casi me convence y hasta me ha puesto a pensar que, en efecto, con solo 20 millones de pesos, previa solución de otros compromisos económicos, es posible vivir de forma holgada con una especie de “pensión del Estado” basada en el rendimiento que pagan el Banco Central y Hacienda.
El único riesgo es el de la inestabilidad. Es decir, sólo es posible disfrutar de ese nivel de ingresos y vivir cómodo si se mantienen los niveles de estabilidad macroeconómica que viene exhibiendo República Dominicana en la última década, tanto en la inflación, tasa de devaluación y crecimiento.
Lo anterior podría ser una forma de aprovechar los altos intereses que paga el Estado por su política de endeudamiento, de forma que no solo los intermediarios financieros se beneficien alcanzando altas utilidades. En conclusión: ahora estoy ahorrando para alcanzar, quién sabe cuándo, 20 millones de pesos, suficientes para pensionarme.











