[dropcap]R[/dropcap]ecientemente, el Banco Mundial publicó un estudio titulado “No basta solo el crecimiento económico: explicando la rigidez de la pobreza en República Dominicana”. Se trata de un compendio de trabajos que tienen como finalidad plantear posibles causas que expliquen la razón por la cual el país ha tenido un crecimiento económico importante que no se ha reflejado en la reducción de la pobreza o en un aumento significativo de los niveles de salarios.
El estudio señala que el nivel de pobreza en República Dominicana (al menos hasta 2014) se situaba por encima de aquel en el año 2000 (el mismo estudio explica que la crisis de los fraudes bancarios es una de las principales razones por la cual se retrocedió en este aspecto).
En cambio, la economía mantuvo un ritmo de crecimiento elevado y constante durante estos años, y la productividad aumentó casi un 40% durante el período. A pesar de que la economía creció, y la productividad también aumentó, los salarios en términos reales se mantienen estancados.
Una hipótesis planteada fue que los índices estadísticos utilizados en el país no cuentan con el rigor metodológico y estadístico para medir de manera correcta los niveles de pobreza. El estudio respecto a esta hipótesis, de la autoría del reputado economista Jaime Aristy, concluye que aunque los índices pudieran ser mejorados, son de suficiente calidad para ser considerados como confiables. En este sentido, descarta la posibilidad de que una falla metodológica sea la razón por la cual se ha evidenciado el fenómeno antes descrito.
La segunda hipótesis planteada es que República Dominicana no ha utilizado sus factores de producción de la manera más eficiente.
En este sentido, los autores de este ensayo plantean que a pesar de la creciente productividad de la economía dominicana, esto se ha traducido en pocos nuevos empleos y mayor informalidad debido a que la mayoría de los nuevos puestos de trabajo que han sido creados han sido en sectores de baja calidad o que requieren de poca educación.
Los autores apuntan a ciertas industrias que entienden representan una ventaja comparativa para el país, como las del tabaco, bebidas, vestimentas o maquinaria eléctrica.
Por consiguiente, recomiendan que países como República Dominicana inviertan capital y fomenten el desarrollo humano enfocado en industrias en las que tienen una ventaja comparativa, y asimismo fortalecer el desarrollo de los sectores económicos que pueden crear mayor valor y demanda de personas con estudios superiores.











