Señor director:
Soy una joven que practica natación dos veces por semana en el Centro Olímpico. Lo hago por mi salud y porque considero que los seres humanos debemos ser disciplinados con nuestro cuerpo.
Pago una mensualidad de RD$1,000 por las clases. Igual que yo, con más o menos posibilidad económica, miles de personas asisten todos los días a practicar algún deporte.
Mi queja, que la expreso a través de estas líneas que ceden a los lectores, tiene que ver con los altos niveles de inseguridad que hay desde que oscurece. No hay iluminación en la mayoría de los espacios. Al salir sentimos miedo porque hemos escuchado muchas historias de personas que han sido asaltadas en el área.
Me gustaría preguntarles a las autoridades del Ministerio de Deportes qué hacen con los recursos que aportamos los usuarios del Centro Olímpico. Lo mínimo que debemos recibir a cambio es seguridad en todo el perímetro, además de higiene en los baños y un cuidado más cercano del personal.
J. Sierra.
Empleada privada.





