[dropcap]D[/dropcap]e lo poco que hemos aprendido sobre economía, cada vez nos convencemos más de que uno de los aspectos de mayor incidencia en la reducción de la pobreza y mejoría de las condiciones de vida de la gente es la generación de empleos formales.
El elemento salarial es importante, pues lo ideal es que los sueldos sean dignos y no insuficientes; pero aún con salarios deprimidos, los empleos formales contribuyen significativamente con la mejora de la calidad de vida.
Por eso, al observar el arribo del presidente Danilo Medina a su quinto año consecutivo de dirección del país, no está de más ver el comportamiento del mercado laboral formal, partiendo de las estadísticas de la Tesorería de la Seguridad Social (TSS) por ser ésta la que registra a los trabajadores que cotizan al sistema de salud y de pensiones.
Al 30 de septiembre de 2012, cuando el presidente Medina apenas contaba con 14 días de gobierno, la TSS registraba 1 millón 386,142 trabajadores formales, de los cuales el 48.7%, es decir, casi la mitad (676,008) devengaba salarios por debajo de los 10,000 pesos mensuales.
Al cabo de casi cinco años (4 años y 10 meses para ser exactos) al cierre de julio de este año, la TSS registra 1 millón 989,005 trabajadores formales, para un crecimiento absoluto de 551,863 nuevos empleos formales en un período de 58 meses. Eso equivale a un promedio de 105,902 puestos de trabajo por año.
Desde el punto de vista salarial, también se observa una mejoría, pues en términos absolutos la cantidad de empleados que devenga salarios por debajo de los 10,000 mensuales subió a 802,537, pero en términos relativos equivalen al 40.3% del total de trabajadores, mucho menor que el 48.7% que representaban cinco años atrás. Eso indica que los trabajadores con salarios por encima de los 10,000 mensuales crece de manera más acelerada.
Pero la medida de los empleos no puede hacerse al margen de las fuentes de esos puestos de trabajo, pues no hay que olvidar que una proporción importante de los empleos formales del país (alrededor de 33%) son servidores públicos, es decir, empleados del Estado.
Por eso se recomienda observar la forma en que crece la cantidad de nuevas empresas formales, del sector privado, especialmente unidades micro, pequeñas y medianas.
A septiembre de 2012 la TSS registraba 49,820 empresas formales, de las cuales el 81% (40,355) eran empresas micro que generan entre 1 y 15 empleos.
En tanto que, 58 meses después, al cierre de julio de este año, las empresas formales registradas suman 77,549, de las cuales 64,754 (83%) son micro empresas que generan de 1 a 15 empleos.
Lo anterior indica que cada vez es más acelerado el surgimiento de nuevas micro empresas que se formalizan y con ello contribuyen a generar empleos formales con trabajadores que cotizan a la seguridad social y que por tanto cuentan con seguro médico para ellos y sus familiares, seguro de riesgos laborales y un plan de pensión.
En resumidas cuentas, desde el punto de vista de la generación de empleos, la gestión del presidente Medina ha sido relativamente buena, pues se han creado 511,863 nuevos puestos formales de trabajo, para un promedio de 8,825 nuevos empleos mensuales.
Además, en estos últimos 58 meses de gobierno del presidente Medina los sectores productivos han creado 27,729 nuevas unidades productivas. Esto es, distinguidos lectores, un promedio de 478 nuevas empresas mensuales. Nada mal para un país pequeño de limitada productividad.
Sin embargo, no todo es tan positivo. Todavía el Estado sigue siendo parasitario, al punto de que alrededor de un tercio de los nuevos empleos formales que se han creado en la gestión de Medina surgieron en entidades del Estado, es decir, que son fruto de un agrandamiento de la burocracia estatal. El aumento de la capacidad del sector privado para generar nuevos empleos solo ha alcanzado para cubrir dos tercios de la oferta actual.
A eso se agrega el hecho de que esos 105,902 empleos que cada año se están creando en el último lustro son todavía insuficientes para cubrir la demanda real de empleos en el país. Ese es un reto que queda por superar.











