[dropcap]L[/dropcap]a inflación es un movimiento natural de los precios en economías que muestran niveles aceptables de crecimiento. Durante los últimos 12 meses República Dominicana ha superado, y podría decirse que con creces, la meta de controlar cuánto cuestan los bienes y servicios transables y no transables.
Si los precios no suben durante un período considerablemente largo existe la posibilidad de dificultades, como es el estancamiento económico, o sea, una ralentización del crecimiento del producto interno bruto (PIB). La cautela de los inversionistas también se agudiza. Si la economía crece por debajo de su potencial, como ha sido en estos primeros seis meses del año, lo obvio es que se tomen los correctivos de lugar para lograr su dinamización.
Una de las señales más certeras para encender la alarma, no el botón del pánico, es la tranquilidad que muestran los precios en el mercado interno. ¿Es bueno? Todo depende. Si la inflación se mantiene en el rango meta definido en la política monetaria, entonces no hay de qué preocuparse.
Entre julio de 2016 e igual mes de este año la inflación mensual no ha alcanzado el dígito, una clara señal de que la demanda interna, producto de una serie de medidas restrictivas en la oferta monetaria, no arranca. El mes pasado, por ejemplo, los precios apenas subieron 0.18%.
El informe del IPC, dado a conocer por la institución monetaria, señala que la inflación acumulada de los primeros siete meses de este año fue de 1.20%, y que la interanual, medida desde julio 2016 hasta julio de 2017, se ubicó en 2.54%, por debajo del límite inferior del rango meta establecido en el programa monetario de 4.0% +/- 1.0%).
El economista Pavel Isa Contreras interpreta la baja inflación que registra República Dominicana durante tanto tiempo como consecuencia de dos elementos combinados: el primero es una política monetaria muy restrictiva a través de una estrategia agresiva del Banco Central de colocación de títulos en el mercado, que ha mantenido la liquidez muy controlada. A su entender, esta medida ha contribuido a mantener la inflación subyacente (de origen monetaria) bajo la línea.
Pero hay otra variable externa que el economista relaciona con los bajos precios. Señala que desde 2014 a la fecha se han registrado bajos precios del petróleo que impactan el IPC de manera directa, pero también de forma indirecta a través de todos los productos.
Petróleo
Al mismo tiempo, indica, la baja cotización del petróleo ayuda a mantener estable la tasa de cambio porque la presión sobre el mercado cambiario se reduce.
Sin embargo, indica, en el último semestre hay dos factores (adicionales) que explican la caída en la demanda interna: la primera variable es el ciclo económico porque no hay manera que se pueda sostener un crecimiento del producto interno bruto (PIB) del 6% por más del tiempo que duró.
“En algún momento hubo un ciclo, digamos hubo una sobreinversión normal, y luego hay una recogida temporal. Y el otro elemento es que aparentemente al Banco Central se le pasó la mano con la política monetaria durante el primer semestre y ahora han corregido”, observa.
A su entender, si los bancos tenían RD$19,000 millones en overnight es porque sencillamente no había dónde colocarlos, por lo que las instituciones financieras optaron por llevarlos al Banco Central.
Las autoridades monetarias esperan ahora que las últimas medidas, tomadas para impulsar el crecimiento económico, comiencen a surtir efectos positivos. Entre los sectores que más recursos recibirán está el de exportaciones (RD$4,500 millones) y construcción, con RD$4,000 millones.
Migración laboral
El economista Pavel Isa Contreras considera que la agricultura dominicana ha sido uno de los sectores de la economía que mayor beneficio ha recibido de la inmigración ilegal de haitianos, ya que por no tener alternativa aceptan las condiciones bajo las cuales trabajan en el país.
“Podríamos pensar en algunos efectos interesantes de la migración, que hay quienes pudieran calificarlo de positivo; yo lo haría. La pequeña agricultura en República Dominicana pudiera estar, una parte de ella, sobreviviendo gracias a que pudo encontrar fuerza de trabajo en condiciones tan precarias y con tan bajos salarios”, sostiene Isa Contreras.
Explica que esa fuerza de trabajo migrante está produciendo alimentos y permite que esos productos lleguen a los mercados a un precio mucho menor que en caso que fuera la mano de obra dominicana la que estuviera implicada, pues reclamaría salarios más altos.
La agricultura sobrevive pero sobre la base de condiciones muy difíciles de trabajo, pero que al mismo tiempo retrasa el desarrollo tecnológico. Es aquí donde identifica un efecto contradictorio, pues permite entrar alimentos baratos a los mercados, pero al mismo tiempo ese hecho hace que la agricultura se estanque tecnológicamente. “Por eso es que digo que la migración tiene efectos complejos”, expresa.
Según el economista, la mayoría de los migrantes haitianos a República Dominicana no son los que están en peores condiciones económicas, pues muchos están mejor que los compatriotas que dejaron en su país. Lo mismo pasa, dice, con la migración dominicana hacia otros países. “¿A caso son los más pobres los que emigran a Nueva York? No y no pueden”, indica.
Isa Contreras considera que la fuerza de trabajo de los migrantes no es una amenaza para República Dominicana, lo cual no significa que no haya efectos negativos que deban ser enfrentados. “Cuando dices que es una amenaza le pones el factor miedo y rechazo. Tenemos un problema migratorio que afecta a los migrantes, pero que afecta también a toda la economía y no te permite conducir el país en la dirección deseada”, señala.











