Esteban Delgado
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El pasado martes la ministra de Educación Superior, Ciencia y Tecnología (MESCyT), Ligia Amada Melo, se reunió con los rectores de las universidades y les habría informado que los informes que ha recibido desde la Presidencia indican que el próximo año le será recortado el presupuesto que se asigna a esa institución.
Esa situación obligaría a la ministra a disponer la suspensión de varios programas educativos dirigidos a los jóvenes estudiantes universitarios. Uno de esos programas es el denominado “Inglés por Inmersión”, mediante el cual los estudiantes universitarios activos reciben una beca de un año para recibir clases intensivas para la enseñanza de este idioma.
El programa se imparte en universidades públicas y privadas con una distribución de becas proporcional a un porcentaje específico de la población universitaria. Este es, sin dudas, uno de los más impactantes programas educativos con sentido positivo en los jóvenes estudiantes del país. Lo es porque además de abrir las puertas al aprendizaje de un segundo idioma, es una ventana hacia la posibilidad de conseguir un empleo y de seguir desarrollando sus habilidades estudiantiles hasta convertirse en profesional.
Es una de las pocas ayudas que el Gobierno destina a la juventud, no sólo la más pobre, sino también la de clase media que es tan golpeada y que tanto necesita de ese tipo de asistencia.
Pero lo más lamentable es que el Gobierno incurra en una contradicción tan grave como absurda de destinar un elevado presupuesto para el Ministerio de Educación, equivalente al 4% del Producto Interno Bruto (PIB) y que de otro lado castigue al mismo sistema educativo con una reducción de la partida presupuestaria que le corresponde a Educación Superior.
Se olvida el Gobierno de que así como una ley establece el 4% del PIB para la Educación Básica, también otra ley establece el 1% del PIB para la Educación Superior.
Además, el Gobierno debe tomar en cuenta que es esa juventud estudiantil la que está calificada como “ni ni”, que ni estudian ni trabajan, por lo que quienes hacen un esfuerzo por estudiar, merecen la oportunidad de optar por un programa estatal que les abre la puerta para poder trabajar.
Afortunadamente, el Gobierno se apresuró a aclarar que el programa de Inglés por Inmersión se mantendrá en 2015, pero también se mantiene la decisión de no aumentar el presupuesto del Ministerio de Educación Superior, mientras que el Ministerio de Educación recibirá casi 120,000 millones de pesos el próximo año, 11,000 millones más que este año.
Es bueno que se haya dispuesto la permanencia del programa de Inglés por Inmersión y de las demás iniciativas de becas para los estudiantes de clase media baja y de escasos recursos.
De esa forma, se mantiene la coherencia gubernamental de que la prioridad al sector educativo debe ser en todos los niveles de la educación, no sólo en la inicial, básica y media, sino también en la universitaria, donde faltan tantos recursos para fortalecer la calidad de la enseñanza.
Es una pena que en República Dominicana, especialmente en el Estado, se desarrollen acciones sin planificación, sin los análisis y estudios adecuados y el seguimiento correcto en donde se determine cuáles son las áreas prioritarias, las que verdaderamente impactan de forma positiva en los ciudadanos y ciudadanas para canalizar los recursos con base en esos criterios.
En ocasiones, da la impresión de que en el Ministerio de Educación no hayan qué hacer con tanto dinero, pues las prioridades no se aprecian de la forma adecuada. Sin embargo, en Educación Superior falta dinero y quieren aplicar recortes.
No entiendo. De verdad, no entiendo…












