El ministro de Medio Ambiente, Francisco Domínguez Brito, promete en un tuit: “Haremos lo que sea necesario: no seguirán sacando nuestros árboles de guaconejo hacia Haití y luego exportados como esencias a otros países”.
Medio Ambiente apresó a cinco personas por su vinculación a la extracción de más de 200 sacos de madera de guaconejo incautados en sus instalaciones de Pedernales y otras cinco por saquear el árbol del Parque Nacional Jaragua.
En los últimos meses las autoridades ocuparon más de 9,000 sacos de guaconejo, según la prensa. Si el ministro cumple su promesa daría un gran paso de avance para salvar una especie exclusiva de nuestra flora que se encuentra en lista roja de extinción.
El árbol aromático, de nuestro bosque seco, sirve para extraer aceites utilizados en la fabricación de perfumes y productos de limpieza. La Federación de Productores y Productoras del Bosque Seco del Suroeste (Feprobosur) alertaba hace más de una década (Clave, 11/10/2007) que “en Haití había más de 10 empresas destinadas a la producción de ese aceite y Haití no tiene guaconejo” y que había determinado “que pasaron por la frontera unos 30 mil metros cúbicos de guaconejo” en un solo año.
Es un tema serio. El país podría empezar por, además de endurecer el castigo contra lo depredadores de este árbol, reclamar a Francia que deje de importar el aceite desde Haití. Además, identificar los perfumes que lo incluyen en sus componentes para que los consumidores tomen conciencia sobre la responsabilidad de esas marcas en la extinción de una especie de todos.





